La suerte de los templarios españoles

Ya os hemos dado referencia sobre quiénes fueron los templarios, qué misiones desempeñaron en Tierra Santa, cómo la orden atesoró poder en Europa y el porqué de su caída. Hoy trataremos lo que ocurrió con aquellos templarios perseguidos por el rey francés, en tierras españolas.

Ya os hemos dado referencia sobre quiénes fueron los templarios, qué misiones desempeñaron en Tierra Santa, cómo la orden atesoró poder en Europa y el porqué de su caída. Hoy trataremos lo que ocurrió con aquellos templarios perseguidos por el rey francés, en tierras españolas.

Iglesia de San Xulián de Astureses, fundada por la Orden del Temple

En el año 1307, Felipe IV “El Hermoso”, rey de Francia, contando con el respaldo del Papa Clemente V, ordenó la detención de Jacques de Molay, bajo las acusaciones de sacrilegio contra la Iglesia, de herejía, y de practicar idolatría en la figura de un pagano arquetipo diabólico llamado Baphomet.

Molay, como cientos de templarios más, confesó bajo tortura y murió en la hoguera en la isla de los Judíos de París, frente a la Catedral de Notre Dame, en el año1314.

Antes de morir se retractó públicamente de cuantas acusaciones se había visto obligado a admitir, proclamó la inocencia de la Orden y maldijo a los culpables de la conspiración. En el plazo de un año, dicha maldición se cumplió con la muerte de Felipe IV y de Clemente V.

Con la muerte del gran maestre la práctica totalidad de los caballeros templarios franceses hubo perecido. ¿Qué pasó en otros reinos como España?

En tierras hispánicas, la suerte templaria fue muy distinta. En el concilio de Salamanca se los declaró inocentes y en 1310 lo fueron los caballeros de Castilla, León y Portugal.

Dos años más tarde también se exculparía también, a aquellos templarios del reino de Aragón que, quizás, mayores presiones tuvo que enfrentar por parte de la corona francesa para que los ejecutase.

En Valencia, sin embargo, no sólo se exculparía a sus miembros, sino que se crearía una nueva orden, además, con la aprobación pontificia, la orden de Montesa, fundada por el rey Jaime II de Aragón.

La nueva orden de Montesa absorbió gran parte de las encomiendas y capital de la orden en aquellas tierras, y tomó por miembros a todo templario que decidiese unirse.

En una tierra en constante agitación, revueltas e invasiones, la orden de Montesa se convirtió en la principal arma de defensa del Reino de Aragón y jugó un papel de importancia en las luchas contra los sublevados valencianos, que agitando al pueblo, pretendían emanciparse de la corona aragonesa.

Imagen: FreeCat en Flickr

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