La situación de la Iglesia antes de Inocencio III

Antes de la asunción de Inocencio III como Sumo Pontífice, la Iglesia estaba inmersa en una profunda crisis de la cual parecía imposible salir. Había perdido toda su autoridad política, moral y religiosa tanto en el exterior como en sus mismas raíces.

Antes de la llegada de Inocencio III, la Iglesia se encontraba inmersa en una profunda crisis. A los movimientos heréticos mencionados como los valdenses o el catarismo, debemos hablar también de la creciente burguesía que lentamente le quitaba poder y espacio a los Señores Feudales.

Federico I Barbaroja, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico entre 1155 y 1190

Federico I Barbaroja, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico entre 1155 y 1190

La situación política de Europa tampoco era la ideal pues en España los reyes cristianos luchaban contra los moros, en Bizancio se había instalado una nueva Iglesia que representaba un gran peligro para los intereses de Roma y a esta situación debemos sumarle la fuerza que algunas naciones estaban cobrando en el continente siendo Inglaterra y Francia dos potencias reales cuya sumisión a los Estados Pontificios no está del todo clara.

Al mismo tiempo, Roma era objeto de disputas territoriales con el Sacro Imperio Romano que desde 1155 tenía como emperador a Federico I Barbaroja. Si le sumamos las frecuentes revueltas en Roma como en todos los Estados Italianos, lo que hacía dudar cada día más si la Iglesia sería capaz de mantenerse en pie como símbolo de máxima autoridad, tanto religiosa como política.


Toda esta situación hacía que la Iglesia de estuviera derrumbando lentamente. No sólo se debió a la incapacidad de algunos Sumos Pontífices, sino que muchas veces éstos asumían el Papado ya con las manos atadas para poder torcer la situación.

Algo así le sucedió a Alejandro III (Papa entre 1159 – 1181) quien tras asumir con el apoyo de Francia, España, Inglaterra, Portugal y Sicilia se vio envuelto en un cisma por parte de algunos cardenales pro-germánicos que proclamaron Papa a Víctor IV, uno de los más conocidos antipapas, obligando al verdadero a exiliarse en Francia. Por si fuera poco, tras Víctor IV asumieron Pascual III (1164 – 1168) y Calixto III (1168 – 1178)  como nuevos antipapas.

Alejandro III

Alejandro III

La Iglesia intentaba permanecer en pie pese a todas estas amenazas internas y externas pero todo indicaba que muy poco tiempo más perduraría. Todas sus estructuras estaban a punto de colapsar a menos que alguien asumiera el control de forma implacable, logrando que todos los monarcas de Europa y los ciudadanos de todo el mundo occidental se sometieran a él.

En definitiva, devolverle al Papado el poder que le correspondía primero, como máxima autoridad moral y religiosa, y en segundo lugar, el poder político pues era el Sumo Pontífice quien coronaba a los emperadores. Este momento llegaría cuando el cardenal Lotario de Segni con apenas 37 años de edad, asumiera el Pontificado en el año 1198 bajo el nombre de Inocencio III.

Imagen Barbaroja: Szczebrzeszynski en Wikipedia
Imagen Alejandro III: Mattes en Wikipedia

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