La organización administrativa del Imperio Carolingio

A lo largo de 70 capítulos, la Capitular de Villis muestra cómo debían organizarse actividades como la agricultura, la cual sustentaba el imperio medieval de la Europa Occidental: el Sacro Imperio Romano Germánico.

carolingio

La Capitular de Villis es un documento surgido alrededor del año 800 en el seno del Imperio Carolingio. Aunque no se sabe con certeza quién lo pudo haber escrito, si fue el propio Carlomagno o su hijo Lodovico Pío, futuro Luis I, lo cierto es que es de suma importancia para la comprensión de la obra del mayor genio político de la Edad Media. Carlomagno es una figura clave en el desarrollo de la civilización occidental. Sus reformas, en todos los ámbitos (político, económico, educativo, cultural…), sentaron los pilares del Sacro Imperio Romano Germánico, que se mantuvo en pie hasta comienzos del siglo XIX. En la figura de Carlomagno convergieron los poderes del Imperio y de la Iglesia por primera vez en la Historia. Cuando el Papa León III lo coronó como Imperator Romanorum, estaba aceptando que el mayor representante de la unidad de la cristiandad occidental durante la Edad Media sería el Imperio Carolingio.

La importancia del documento que nos trae hoy aquí reside en el valor histórico que reporta a los investigadores sobre la organización territorial, laboral y jurisdiccional del Sacro Imperio Romano Germánico. Hay que apuntar que nos encontramos ante una sociedad feudal, de la cual hablaremos en otro momento, y que el propio Carlomagno formaba parte de ella. Gracias a la Capitular de Villis podemos afirmar que el emperador adaptó al Imperio el mismo modelo administrativo que utilizaba en sus propiedades. Se podría decir que impuso una política centralizadora con la que se aumentó el protagonismo del gobierno en la vida económica y social del reino.

Carlomagno empleó varios mecanismos para fortalecer la economía del país, entre ellos favorecer el comercio con el exterior mediante la construcción de puertos, canales, etc.; alentar las relaciones comerciales entre las regiones del imperio; e estimular las fuentes de riqueza, es decir, la artesanía y la agricultura. Respecto a este último, el instrumento que utilizó fue la Capitular de Villis. Buen ejemplo de esta intensificación de la agricultura la encontramos en el capítulo XXXVI, donde se exponen instrucciones para la roturación de los bosques. De esta manera, se inició un proceso de expansión agraria a costa de terrenos no cultivables que continuó durante los siglos posteriores. Dividida en 70 capítulos, la Capitular de Villis se puede considerar como un manual oficial de economía rural, quizás el más importante de la época, y gracias al cual podemos comprender un poco mejor esa civilización agrícola de la cual hablaba el famoso historiador Henri Pirenne.

Foto: El Bibliomata

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