La «mujer mono” recibe sepultura con 153 años de retraso

Julia Pastrana, más conocida como la «mujer mono», nació en México en 1834 con dos enfermedades congénitas que se convertirían a su vez en su fortuna y en su desgracia.

Julia Pastrana, la famosa mujer mono

Julia Pastrana nació en Sinaloa (México) en 1834 con dos enfermedades congénitas que se convertirían a su vez en su fortuna y en su desgracia. La hipertricosis lanuginosa hizo que su cara y su cuerpo se cubrieran con un largo pelo negro y espeso, su mandíbula sobresaliera, sus orejas y su nariz crecieran hasta hacerse desproporcionadamente grandes y la hiperplasia gingival agrandara sus labios y encías.

No se sabe mucho acerca de las circunstancias de su infancia, sólo algunas leyendas sin fundamento. Sin embargo, parece que trabajó en el circo como una atracción más cuando un agente de aduanas mexicano la compró en México. De feria en feria, Julia Pastrana era exhibida como “El híbrido maravilloso” y causaba una gran sensación. Sin embargo, tenía una voz soprano preciosa y era una ágil bailarina. Además hablaba tres idiomas y era una persona amable, cálida, inteligente, una excelente conversadora y generosa. También era muy coqueta, ya que se aseguraba de que su cabello estuviera siempre lustroso y llevar los vestidos más femeninos.

En Nueva York conoció a Thodore Lent, que se casó con ella y se convirtió en su manager. Durante una gira europea se quedó embarazada y dio a luz un niño que nació con hipertricosis y sólo vivió 35 horas. Julia no sobrevivió al parto y su marido no tardó en vender los cuerpos de su mujer y su hijo a un profesor de anatomía de Rusia por 500 libras y volverlos a comprar después de que fueron embalsamados porque se dio cuenta de que aún podía sacar beneficios con ellos. Y así fue: exhibió los cuerpos de su esposa y su bebé por toda Europa con su nueva mujer, a la que hizo pasar por la hermana de su difunta esposa.

En 1921, los cuerpos de ambos fueron adquiridos por Earl Jaeder Lund, un promotor de espectáculos noruego que los exhibió en un parque de atracciones hasta 1970. Sin embargo, debido a las protestas hacia ese tipo de espectáculo, unos vándalos maltrataron el cuerpo de Julia y lazaron el cuerpo del bebé a una zanja donde fue devorado por los ratones. Después de recuperar el cuerpo de Julia en 1979, fue trasladado al Instituto de Medicina Forense del Hospital Universitario de Oslo, donde se almacenó desde 1997 hasta el momento.

En 2005, la artista mexicana Laura Anderson Barbata comenzó a hacer campaña para que el cuerpo fuera devuelto a México para darle el entierro católico que durante tanto tiempo se le había negado. Cuando el actual gobernador de Sinaloa, Mario López Vázquez, se unió a la causa de la Sra. Barbata y solicitó la repatriación de Pastrana, al fin pudieron dejar que Julia descansara en paz en un cementerio de Sinaloa, donde una multitud de personas acudió a su funeral. Su última actuación fue digna de la persona que era.

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