La inteligencia militar en España

España no se ha destacado por haber sido una nación con una gran tradición en lo que a recogida y análisis información de inteligencia se refiere. A diferencia de otros países como Francia, Gran Bretaña, Rusia, China, Japón o Estados Unidos, España ha utilizado puntualmente a lo largo de la historia las operaciones encubiertas y espionaje para temas especialmente sensibles y no como una forma adicional más de obtener ventaja estratégica en los ámbitos internacionales y nacionales.

España no se ha destacado por haber sido una nación con una gran tradición en lo que a recogida y análisis información de inteligencia se refiere. A diferencia de otros países como Francia, Gran Bretaña, Rusia, China, Japón o Estados Unidos, España ha utilizado puntualmente a lo largo de la historia las operaciones encubiertas y espionaje para temas especialmente sensibles y no como una forma adicional más de obtener ventaja estratégica en los ámbitos internacionales y nacionales.

España comienza a dar pasos hacia la creación de un servicio de información durante conocida como la guerra de independencia o guerra contra la ocupación francesa de primeros del siglo XIX. Pero este servicio apenas se valía de una serie de informadores, que a lo largo del país hacían las veces de una red de correos.

Anteriormente a este “servicio de información”, solo cabe destacar la actividad de los espías españoles durante el reinado de Felipe II en una época donde la información que permitiese salvaguardar y/o ampliar los intereses imperiales españoles, bien valían dedicar una buena parte de las arcas del Estado. Así la España de Felipe II invirtió grandes sumas de dinero en la obtención de información a través de diversas vías, prueba de la importancia que daba este a estas actividades.

Es muy conocido el uso de la tinta invisible y de la escritura microscópica por parte de los servicios secretos de Felipe II. Bernardino de Mendoza, fue militar, embajador y jefe de los servicios secretos en diversas regiones del imperio español bajo Felipe II y durante este tiempo estuvo destinado como embajador español en París. Bernardino de Mendoza llegó a crear redes de información muy extensas y los gastos de estas actividades o quizás las actividades propias de Mendoza repercutieron gravemente en las arcas imperiales. En tan sólo seis meses, las actividades de este tuvieron como consecuencia el gasto de 16000 ducados de la época. No esta muy claro si los servicios de información de aquella época eran o no muy eficientes, pero lo cierto es que, en teoría y debido a la extensión del imperio, España tenía que soportar una enorme red de espías, informadores, agentes y operaciones por todos sus dominios. Mas allá de la época de Felipe II no hay un registro destacado de actividades de espionaje hasta el siglo XX…



Habrá que esperar hasta tiempo de la segunda República, para poder ver verdaderos espías españoles en acción, algunos de los cuales se destacaron en gran medida en la Segunda Guerra Mundial obteniendo grandes logros en materia de difusión de información falsa con el propósito de engañar al Eje.
Así todo, la España de entonces disponía de un mediocre Servicio Secreto, tan mediocre como lo eran sus fuerzas armadas de mar y aire. Aunque no cabe duda de que existía un verdadero servicio de inteligencia dotado de medios y técnicas para la infiltración, los órganos de dirección se encontraban prácticamente fosilizados y sin creatividad. Este gran desinterés hacia la información de inteligencia tuvo su inicio con el fin de la guerra que embarcó a España en el Rif.

Al igual que los estadounidenses tras la Primera Guerra Mundial, existía en España la creencia de que no completamente necesario un destacado servicio de inteligencia. Los motivos españoles eran básicamente la estabilidad existente en los dominios españoles de Marruecos, Guinea, Fernando Poo y el Sahara. Al mismo tiempo los ideales republicanos y democráticos excluían la utilización de estos servicios por que con frecuencia se utilizaban para planear guerras de conquista y anexiones, siendo estas ideas contrarias a los ideales de la República. Y ya que la República había nacido gracias a una gran afluencia de adhesiones por parte de todas las capas populares, ¿Por qué iba a surgir algún peligro sobre la estabilidad del nuevo régimen? Lo existía ningún “peligro interno” y si se producía una sublevación, los sublevados verían sus objetivos inalcanzables cuando se diesen cuenta estos de la gran vinculación existente entre el pueblo y la República. Así se pensaba en ámbitos políticos republicanos por la época.

Con todo en 1932 se supone la creación de un servicio destinado a tareas de información. Se crea la Sección del Servicio Especial SSE dependiente del estado mayor central de la defensa la cual perdurara hasta la guerra civil en 1936.

Una de las mayores controversias que existe en torno a la República y una reivindicación constante de justificación por parte de conservadores, derechas moderadas, militares, monárquicos y ultraderecha, es la acusación de que los líderes republicanos estaban preparando un “autogolpe” que convirtiera a España en una república comunista aliada con la URSS. Tal extremo ha sido rebatido por autores diferentes como Hugo Thomas que los considera como “…. Imaginaciones mas que de ideas concretas, planes ideales para circunstancias hipotéticas que tal vez no llegaran a ocurrir nunca”. La Cierva negó directamente su autenticidad mientras que Luis Romero expreso que esos documentos “deben ser considerados como aprocrífo-propagandísticos”.

Con el estallido de la Guerra Civil, los servicios de información republicanos son reorganizados, creándose el Servicio de Investigación Militar SIM, dedicado a seguridad interior y contraespionaje, el Servicio de Información Especial Exterior, dedicado al espionaje exterior, y el Servicio de Información Especial Periférico SIEP, dedicado a infiltrarse en la zona nacional.

Los nacionales crearan, el 26 de septiembre de 1936, el Servicio de Información Militar SIM. Muy destacable fue en los nacionales la gran cantidad de informadores civiles que tuvieron, y en especial el Servicio de Información del Nordeste de España el SIFNE, que tenía el apoyo del General Mola.

Durante la Segunda Guerra Mundial, cabe destacar por encima de todo el papel del espía español antifascista Juan Pujol Garcia, un barcelonés que entraría en la Historia con el sobrenombre de Garbo, y que fue un parte muy importante en hacer creer a los nazis que el desembarco aliado se produciría en las costas francesas de Calais en vez de en Normandía. Las actividades que realizó podrían calificarse probablemente con sino las importantes, unas de las mas importantes de la inteligencia española de toda la historia … sino fuera porque estaba a las ordenes del MI5.

Juan Pujol Garcia, actuó en un principio bajo el nombre en clave Bovril en las filas de la inteligencia inglesa (MI5) y cambiaría posteriormente Garbo por que sus propios superiores le consideraban «el mejor actor del mundo», y por ello digno de comparación con la estrella de cine. Garbo trabajaba al mismo tiempo como agente doble para la Abwehr alemana, nombre en clave Rufus.

Garbo obtuvo sonados e increíbles éxitos. Por ejemplo Garbo impresionó tanto a la Abwehr que esta le reveló a varios de sus verdaderos agentes infiltrados en la inteligencia británica. También convenció a su superior de la Abwehr, Karl Kuehlanthal, acerca de que disponía de información sobre los desplazamientos de tropas británicas y norteamericanas, información por la que fué condecorado con la Cruz de Hierro.

Aunque la mas conocida es la operación de engaño sobre el desembarco de Normandía por la cual convenció a los alemanes de que los aliados disponían de 77 divisiones y de 19 brigadas en la costa sur de Inglaterra, informes engordados para dar credibilidad a la idea de un desembarco en el norte de Francia. La construcción por parte de los británicos frente a las costas de Dover, de puertos de cartón-piedra y tanques de caucho entre otros métodos de engaño, reforzó la creencia alemana en Garbo que a pesar del desastre final que supuso Normandia para Alemania, esta siguió confiando en sus informes.

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

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