La Guerra Fría

La Guerra Fría fue una especie de guerra encubierta entre los países capitalistas y el comunismo que se había posicionado tras lo que fue el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945). En concreto, las dos potencias vencedoras, Estados Unidos y la Unión Soviética, se repartieron las posiciones de mayor en el mapa mundial y pujaban por imponer su modelo económico, social e ideológico.

La Guerra Fría fue una especie de guerra tácita o encubierta entre los países capitalistas y el comunismo que se había posicionado tras lo que fue el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945). En concreto, las dos potencias vencedoras, Estados Unidos y la Unión Soviética, cada una con un modelo económico, social e ideológico distinto, se repartieron las posiciones de mayor en el mapa mundial.

En 1959, el mundo ya estaba dividido en dos: los países capitalistas y los comunistas, y la Guerra Fría ya en auge

Otra forma de definir la Guerra Fría podría ser como la de un estado de paz ficticio, ya que aunque sin conflictos bélicos manifiestos, debido a la inestabilidad generalizada post guerra y al alto riesgo que ello hubiese significado (por la proliferación de las armas nucleares), los sistemas eran antagónicos y pujaban por ganar el dominio e influenciar al resto del mundo.

Lo cierto es que durante estos años de posguerra se formaron dos bloques y dos alianzas militares: por un lado, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, conformada por la mayoría de los países democráticos de Europa Occidental y liderada por Estados Unidos, y por el otro, el Pacto de Varsovia, que nucleaba a los países comunistas de Europa del este (con excepción de Yugoslavia), con la URSS a la cabeza. Estos dos bloques tenían como objetivo protegerse y prestarse ayuda mutua ante cualquier tipo de conflicto bélico.

Si bien, como se dijo, durante los años de la Guerra Fría no hubo un conflicto militar directo, sí hubo varios problemas bélicos menores en los que cada uno de los bloques apoyó y prestó ayuda, aunque sin involucrarse manifiestamente, como fueron los casos de la guerra de Vietnam y el de Corea.

El Muro de Berlín, uno de los símbolos más emblemáticos de lo que fueron estos años de antagonismos

Este proceso histórico que se extendió hasta bien entrada la década del 80 y cuyo fin lo marcó la caída del muro de Berlín fue también una confrontación continua de dos sistemas ideológicos contrarios. Incluso el espacio exterior fue materia de competencia: todo lo relacionado con la tecnología y sus avances, e incluso el poder armamentista, fueron ejes de suma de poder en esta carrera por el dominio.

Durante las décadas de esta guerra fría entre “capitalismo – comunismo” hubo una serie de acontecimientos claves como fue, por caso, el “Macartismo”, impulsado por el entonces senador estadounidense Mc Carthy a principio de la década del 50 como resultado del triunfo del comunismo en China (1949). En específico, se persiguió y marginó a todo intelectual, artista o personalidad que pensara distinto, más en sintonía con un pensamiento izquierdista. Muchas de estas personas decidieron abandonar el país, tal como fue el caso de Charles Chaplin que decidió instalarse en Suiza.

Estos años fueron movidos y llenos de acontecimientos, el mundo entero se vio convulsionado en varios aspectos, sociales y políticos. Sólo a modo de compendiar algunos de los sucesos más significativos: el Plan Marshall, la guerra de Corea, la crisis y el muro de Berlín (1961), la crisis en Hungría, la revolución cubana (1959) y la crisis de los misiles (1962), la guerra de Vietnam, la movilización y golpe soviético en Praga, movimientos en Sudamérica y golpes militares en consecuencia, entre otros.

El episodio que marcó el fin de la Guerra fue la reunificación alemana en 1989. El inicio de esta década ya había comenzado con un poder debilitado en las naciones soviéticas: sucedió que la URSS no contaba entonces con los recursos económicos de Estados Unidos y sus aliados, lo que hizo que la calidad de vida de sus habitantes también decayera.

Este descontento generalizado llevó a más y más disconformidad y a huelgas. Primero, fue Polonia en 1981, y luego el resto de los países bajo dominio soviético fueron sumándose a la tendencia. En 1985, con la llegada de Mijael Gorbachov, el régimen comunista soviético fue reformado y se liberalizó, lo que se conoció como Perestroika. Esta tendencia se fue contagiando a las otras naciones. En 1991, la Unión Soviética se disolvió y la dicotomía Estados Unidos – URSS había finalmente llegado a su fin.

Fotos Wikimedia 1 y 2

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