La Gran Muralla China

Una de las maravillas del mundo, la Gran Muralla China no tiene comparación. Vista desde las impresionantes tomas aéreas que la tecnología actual permite, hace reflexionar a quienes la contemplan acerca de los enormes logros que el ser humano alcanzó durante la antigüedad, una época en la que el ingenio era más necesario que los avances de la ciencia. La muralla sirvió como protección durante los años de las dinastías que gobernaron China.

La Gran Muralla China está conformada por una serie de fortificaciones de piedra y tierra construida, reconstruida y mantenida entre el siglo 6 a.C. y el siglo 16 de nuestra era, para proteger las fronteras norteñas del Imperio Chino de los ataques que se sucedieron a lo largo de los gobiernos de una sucesión de dinastías. La gran cantidad de muros que forman la muralla empezaron a levantarse desde el siglo 5 a.C.

Torre de vigilancia en la Muralla China – imagen de Wikipedia, autor: Leonard G.

Los más famosos se hicieron entre los años 220 y 200, bajo el mandato del primer Emperador de China, Qin Shi Huang, aunque en la actualidad poco de ella ha sobrevivido al paso del tiempo. Estaban ubicados más al norte de donde comienza la muralla tal y como la conocemos ahora, que fue construida durante la Dinastía Ming.

La Gran Muralla se extiende sobre un aproximado de 6,400km (4,000 millas) desde Shanhaiguan por el este hasta Lop Nur por el oeste, junto a un arco que delinea el borde sur de la Mongolia, pero su extensión total alcanza los 6,700km. En su momento de apogeo como fortaleza protectora, el Muro de los Ming estuvo resguardado por más de un millón de hombres. Se estima que, durante el proceso de construcción de los muros (que duró siglos) murieron entre dos y tres millones de ciudadanos chinos.

Los chinos ya estaban bastante familiarizados con las técnicas de construcción de muros para la época del Periodo de Primavera y Otoño, que se inició alrededor del siglo 7 a.C. Durante el Periodo de los Estados de Guerra (desde el siglo 5 a.C. hasta el año 221 a.C.), los estados de Qi, Yan y Zhao construyeron extensas fortificaciones para defender sus propias fronteras. Levantados para soportar los ataques de pequeñas armas como espadas y flechas, estas paredes estaban hechas mayormente de tierra mezclada con grava en medio de los surcos.

Puerta en Shanhaiguan – imagen de Wikipedia, autor: Miaow Miaow.

Qin Shi Huang conquistó a todos los estados opositores y unificó China en el 221, establecindo de esta manera la Dinastía Qin. Con la intención de imponer un gobierno centralizado y prevenir el resurgimiento de los señores feudales, él ordenó la destrucción de las secciones del muro que dividían a su imperio de los estados antes independientes. Para proteger su imperio de posibles invasiones provenientes del norte, inició la construcción de un nuevo muro que conectaría a las fortificaciones que quedaban con las nuevas fronteras por el norte.

Como el transporte de las enormes cantidades de materiales necesarias para la construcción era muy difícil de realizar, los obreros trataban de utilizar únicamente fuentes y recursos locales. Para los rangos de altura, se usaban las piedras que extraían de las mismas montañas mientras que para los trabajos en terreno plano, se utilizaba tierra mezclada. No hay registros históricos que indiquen la longitud y caminos exactos de los muros de la Dinastía Qin.

La mayor parte de las paredes antiguas originales se han erosionado con el transcurrir de los siglos, y muy pocas secciones permanecen hasta hoy en día. Posteriormente, las dinastías Han, Sui, Norte y Jin repararon, reconstruyeron o extendieron diversas secciones de la Gran Muralla a enormes costos para defenderse de los invasores que llegaban desde el norte.

El concepto de la Gran Muralla fue revivido nuevamente durante la Dinastía Ming tras el enfrentamiento del ejército Ming contra los Oirats en la Batalla de Tumi, en 1449. Los Ming habían fracasado en sus intentos por ganar terrenos frente a las tribus de Manchuria y Mongolia después de muchas batallas, y el conflicto ya se estaba convirtiendo en un franco dolor de cabeza para el imperio, debido a su larga duración.

Los Ming adoptaron entonces una nueva estrategia para contener a las tribus nómadas, mediante la construcción de muros a lo largo de la frontera norteña de China. Tras reconocer que el control mongol ya se había establecido en el Desierto Ordos, la muralla recorrió el borde sureño del desierto en lugar de incoporar las riberas del Huang He.

A diferencia de las primeras edificaciones Qin, las construcciones llevadas adelante por los Ming eran más fuertes y elaboradas debido al uso de ladrillos y piedras en lugar de tierra mezclada. Como las incursiones mongoles continuaron periódicamente a través de los años, los Ming dedicaron considerables cantidades de recursos para la reparación y refuerzo de los muros. Las secciones ubicadas cerca de la capital Beijing (Pekín), fueron con especial cuidado en cuanto a su resistencia y fortaleza.

La serpenteante muralla – imagen de Wikipedia, autor: Craig Nagy.

Al final del reinado de la Dinastía Shun, la Gran Muralla contribuyó a la defensa del imperio contra las invasiones manchurias que se iniciaron alrededor de los 1600s. Bajo el comando militar de Yuan Chong Huan, el ejército Ming hizo retroceder a las poderosas fuerzas manchurias en el fortificado paso de Shanhaiguan, evitando que el ejército de Manchuria ingresara al corazón de las tierras chinas.

Finalmente, los manchues pudieron cruzar la Gran Muralla en 1644, cuando las puertas de Shanhaiguan fueron abiertas por Wu Sangui, un general Ming que estaba en desacuerdo con las actividades de los gobernantes de la Dinastía Shun. Una vez abierto el ingreso, el ejército invasor tomó Beijing rápidamente, y desafió a la recientemente instaurada Dinastía Shun, y tras derrotar la resistencia de los Ming, estableció a la Dinastía Qing.

Bajo el reinado de los Qing, las fronteras de China se extendieron más alla de la muralla y Mongolia quedó anexada al imperio, de modo que las construcciones y reparaciones a la Gran Muralla se vieron interrumpidas.

Antes del uso de los ladrillos, la Gran Muralla estuvo hecha básicamente de piedras, tierra de Taipa y madera. Sin embargo, durante la Dinastía Ming, los ladrillos fueron incluidos en diversas áreas de los muros, además de otros materiales como tejas, piedras y piezas de cal. El tamaño y peso de los ladrillos hizo que el trabajo fuera más sencillo, y las obras ganaron en velocidad. Adicionalmente, los ladrillos podían ganar más peso y duración que la tierra mezclada. La piedra podía sostenerse sobre su propio peso pero era más difícil de utilizar que el ladrillo.

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