La España de las tres culturas

La España de las tres culturas estaba compuesta por cristianos, judíos y musulmanes. Aunque durante gran parte de la Edad Media convivieron sin problemas, ya en el siglo XV esta tolerancia dejó paso a momentos de gran violencia.

Desde el punto de vista étnico-religioso, en la Península Ibérica durante la Edad Media existían tres comunidades: la comunidad cristiana, mayoritaria en los reinos peninsulares (excepto en el reino de Granada, donde eran conocidos como mozárabes), y por tanto, en la península; la comunidad judía, minoritaria y, según el momento y el lugar, gozaba de protección oficial o eran perseguidos y apartados de la sociedad; y la comunidad musulmana, mayoritaria en el reino de Granada, aunque también se encontraban en el resto de la península, donde eran conocidos como mudéjares. Durante gran parte de la Edad Media, a pesar de vivir momentos de hostilidad, en términos generales la convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes se desarrolló en términos de relativa tolerancia.

La diversidad cultural que presenta la Península Ibérica durante los siglos XIV y XV ha sido objeto de discusión por parte de los historiadores durante largo tiempo. Son tres los eruditos españoles que más han tratado el tema y sus opiniones no pueden ser más dispares. Por una parte, Antonio Domínguez Ortiz argumenta que la unidad de España está prefigurada desde la Hispania romana y se consuma con el reino visigodo, por lo que la mezcolanza de culturas que se dio tras la invasión musulmana no es sino un signo de desunión. Por otra parte, Américo Castro esgrime que el choque cultural experimentado durante estos siglos es la base sobre la que se produce el nacimiento de España, cuya esencia es la diversidad, producto de la confrontación y la convivencia de las tres culturas. Mientras que, finalmente, Claudio Sánchez Albornoz argumenta que España se forma más por influencia germánica, que por influencia judía o musulmana, y además, la considera como representante de la cultura cristiana, beligerante frente a la cultura musulmana.

Sin embargo, en los siglos finales de la Edad Media esta convivencia se rompió, dando lugar a episodios de extrema violencia. Se puede decir que la comunidad cristiana se presentó como la sociedad dominante en la España del siglo XV, lo cual sería imposible de explicar sin las conquistas territoriales y políticas que los reyes cristianos habían logrado en todo el territorio peninsular. Así se puede entender la posición de dependencia y marginalidad a la que estaban sometidos los judíos y los mudéjares dentro de las estructura social cristiana, lo que explica las persecuciones, las conversiones y las expulsiones a las que se vieron sometidos.

Foto: Karan Jain

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