La Doctrina Monroe y la Diplomacia del dólar

Si alguna vez nos hemos preguntado en por qué Estados Unidos tiene tanto interés en lo que ocurre en Iberoamérica, debemos remontarnos a inicios del siglo XX para encontrara la respuesta: la Doctrina Monroe.

En el post de hoy hablaremos sobre la Doctrina Monroe y su aplicación a comienzos del siglo XX por parte del presidente estadounidense Theodore Roosevelt. La Doctrina Monroe fue elaborada por J. Q. Adams (1823) y se sintetiza en la frase “América para los americanos”. En base a dicho principio, Estados Unidos tenía carta blanca para intervenir en América Latina y el Caribe, como por ejemplo en la guerra entre Chile y Perú o en la construcción del canal de Panamá. Al comienzo del siglo XX, Theodore Roosevelt afirmó que, si un país americano situado bajo la influencia de los Estados Unidos amenazaba los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el gobierno estadounidense estaría obligado a intervenir en sus asuntos internos.

La Doctrina Monroe se basaba en tres principios. En primer lugar, los países europeos no podían intervenir en los asuntos de los Estados americanos. En segundo lugar, toda intervención europea sería considerada como una amenaza hostil para EEUU. Y en tercer lugar, la fundación de colonias en América (dividido en Estados civilizados) era inadmisible. En este sentido, existen varias interpretaciones al respecto de la Doctrina Monroe. Por una parte, se puede considerar como una afirmación de la independencia de los Estados americanos respecto a Europa. Por otra parte, el sentido de la frase “América para los americanos” se refiere, en realidad, a “América para los americanos del Norte”. Y por último, la no intervención europea se transformó en un intervencionismo norteamericano. Contra este panamericanismo de la doctrina Monroe se levantaron pensadores antipositivias como José Martí, que exaltaba los valores de “nuestra América” frente a la América yanki, o José Enrique Rodó, quien criticaba la cultura materialista yanki, al considerarla como “bárbara”.

Theodore Roosevelt transformó en 1904 el sentido pasivo de la Doctrina Monroe por un sentido activo. Estados Unidos asumiría el papel de policía internacional y oficina recaudadora en el hemisferio occidental, cosa que fue repudiada en Iberoamérica. Con el pretexto de defender una causa contra la intervención europea, Estados Unidos elaboró un programa de imperialismo y expansión económica. W. H. Taft heredó la interpretación de la Doctrina Monroe hecha por Roosevelt, derivándola hacia la “Diplomacia del dólar”. De esta manera, se evitaba que los acreedores europeos cobraran sus deudas por la fuerza en el Caribe. Además, se promocionaban los intereses financieros y bancarios de Estados Unidos en dichas naciones. Y por último, se eliminaba la influencia financiera europea en América.

Foto: nathanmac87

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