La Contrarreforma (I)

Para contrarrestar el poder que estaba teniendo la Reforma Protestante, la Iglesia Católica decide hacer su propia reforma, llamada Contrarreforma, donde salvo algunas excepciones como los dogmas, todo lo demás será renovado para darle aires modernos a sus estructuras.

Hemos hablado tiempo atrás, de lo que significó la Reforma impulsada por Martín Lutero y los problemas que ésta le causó a la Iglesia Católica. Para contrarrestar esto, la Iglesia se definió a iniciar así su ansiada reforma, conocida como Contrarreforma.

¿Por qué se definió a hacerla? Pues desde mucho tiempo atrás los fieles estaban completamente disconformes con la misma y varios Papas habían intentado sin éxitos reformarla, o simplemente se quedaron en meras intenciones como el caso de Alejandro VI. Incluso muchos católicos procuraron con gran esfuerzo cambiarla, y en ese sentido debemos señalar la labor del Cardenal Cisneros en España, de quien deberemos hablar algún día.

¿Cómo se daría la Contrarreforma? Pues tarde, para ser sinceros y en primer lugar ya que se inició luego de la Reforma Protestante. Los reformadores católicos asumirán dos caracteres opuestos pero complementarios, siendo muchos conservadores y en otros casos renovadores.


Se afirma la disciplina, el culto, la organización y por supuesto, los dogmas, en el sentido más conservador. Pero también se renovarán en sus fuerzas morales mediante nuevos medios de acción, manifestándose con nuevos y mejores Papas, renovando las órdenes monásticas, creando nuevas milicias y nuevos medios de represión y el pronunciamiento de un nuevo Concilio (di Trento) que reuniría esta vez, a todo el mundo católico.

En esta primera parte podremos hablar sólo de los nuevos Papas, tres más precisamente, que serán los que darían los primeros pasos para reformar Roma de forma íntegra. Así pues nos encontramos con Pablo III, Pío IV y Sixto V.

Pablo III, obra de Tiziano

  • Pablo III (1534 – 1549): es uno de los primeros en promover las reformas internas en la propia Curia Romana. Como consecuencias directas de su acción, 80 obispos abandonaron la capital italiana donde estaban sólo como un privilegio que no se compensaba con su acción. A su vez, el Colegio de Cardenales se vio renovado por los jóvenes cardenales cultos y piadosos, muchos de ellos influenciados por Erasmo. Además reorganizó la administración del Vaticano, se aprueba a la Compañía de Jesús y la convocatoria al Concilio di Trento.
  • Pío IV (1559 – 1565): conjuntamente con la colaboración del Cardenal Borromeo, procede a reformar y depurar por completo la Curia de Roma
  • Sixto V (1585 – 1590): por su propia personalidad, aumentó el prestigio del papado, dejándolo al final del siglo XVI en una situación mucho más favorable a la de principios de siglo.

Esto es sólo el comienzo de la Contrarreforma ya que para que no sea tan tedioso, fraccionaremos el tema en varios capítulos, donde faltan aún tratar la inquisición y las reformas de las órdenes monásticas, la Compañía de Jesús y por supuesto, el Concilio di Trento, finalizando si con algunas guerras de religión que se sucedieron en Europa.

Nota: las fechas de los Papas no corresponden a su nacimiento, sino al año de su asunción como Sumo Pontífice. Una nueva aclaración es que entre ellos, existieron otros Papas que no tuvieron la importancia de éstos.

Imagen confesionario: FlickreviewR en Wikipedia
Imagen Pablo III: BetacommandBot en Wikipedia

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