La conquista de la Península Ibérica por el Islam

En el año 711 desembarcaron 7.000 bereberes en la Península Ibérica. De esta manera comenzaba el fin del reino visigodo de Toledo, el cual estaba en profunda decadencia, y se ponía inicio a Al-Andalus.

La historiografía entre los siglos XIX y XXI acepta que el reino visigodo de Toledo, en plena decadencia, desapareciese a causa de una agresión externa protagonizada por fuerzas árabes. Entre los motivos de la conquista islámica de la Península Ibérica encontramos un vacío de poder de la monarquía visigoda, lo que deriva en un aumento del dominio de la aristocracia, lo que a su vez conduce al feudalismo; un descontento social generalizado entre los visigodos (epidemias, guerras, etc.) que condicionan la cohesión necesaria para enfrentarse a los árabes; y un firme proceso expansivo del Imperio Islámico desde Arabia hasta el Magreb, lo que colocaba a la Península Ibérica como el siguiente territorio a anexionarse.

La conquista árabe de la Península Ibérica se produjo en el año 711, sin embargo, anteriormente, ya habían existido diversos contactos. Aunque sin apenas importancia, estos acercamientos dejaban entrever un claro interés islámico por la Península Ibérica. En el año 711 se produjo el desembarco de 7.000 bereberes en Gibraltar dirigidos por Tarik Ibn Ziyad. Su papel fue fundamental a la hora de dar una salida a la guerra civil que había estallado entre los herederos de Witiza, rey visigodo, y la nobleza dirigida por Rodrigo. Los musulmanes se aliaron con el bando witiziano y vencieron al de Rodrigo en la batalla de Guadalete. Esto supuso el comienzo de la conquista islámica de la Península Ibérica, que siguió en Toledo con el desmantelamiento del reino visigodo. La incorporación de los antiguos territorios visigodos al Imperio Islámico fue posible gracias a la huida del poder bizantino del norte de África, lo que despejó la entrada de las fuerzas musulmanas en la Península Ibérica.

Las noticias de la entrada de Tarik Ibn Ziyad llegaron a Musa Ibn Nusayr, gobernador de África del Norte, que no tardó en mandar soldados árabes a la Península Ibérica, con los que conquistó Sevilla y Mérida, entre otras ciudades importantes. Tarik Ibn Ziyad y Musa Ibn Nusayr se reunieron en Toledo y desde allí partieron hacia el noreste y el noroeste de la Península Ibérica, donde culminaría definitivamente la conquista del reino visigodo de Toledo por las fuerzas islámicas. De esta manera, los musulmanes convirtieron la Península Ibérica en parte de la provincia de Ifriquiya, nombrándola Al-Andalus. Según García de Valdeavellano, la organización de los territorios conquistados se realizó de forma diferente, en función del pacto o tratado acordado. Por una parte, el Ahd o pacto de paz. Implicaba autonomía política como protegido del Islam, pues eran aliados y respetaba las libertades y propiedades. Y por otra parte, el Jul o pacto de capitulación. Implicaba una sumisión total a las autoridades del Islam y podía conllevar alteraciones en el régimen de propiedad.

Foto: Fadhirul Fitri Jamsari

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