La batalla de Trafalgar

La Batalla de Trafalgar fue una de las más importantes en la historia contemporánea, en la que el ejército británico, comandado por Horatio Nelson, derrotó a las tropas de Napoleón en 1805.

En el céntrico Londres se encuentra Trafalgar Square donde se erige la figura de Horatio Nelson. Se llama así en honor de la batalla de Trafalgar en la que el ejército británico ganó a las tropas de Napoleón Bonaparte en el año 1805.

Batalla de Trafalgar

La intención de Napoleón era invadir las Islas Británicas pero, para ello, urdió un plan para distraer a la marina inglesa. Este plan consistía en atraer a la marina inglesa a la zona del Caribe que era posesión de los ingleses y así alejarla del Canal de la Mancha. Las tropas inglesas, encabezadas por el almirante Nelson pusieron rumbo al Caribe sin darse cuenta que las tropas napoleónicas, lideradas por Villeneuve, habían dado media vuelta, rumbo a la Costa Atlántica Francesa.

Sin embargo, cuando llegaron a las costas gallegas se encontraron con el almirante Robert Calder, quien, avisado del retorno de la flota, marchó hacia el cabo de Finisterre donde ambas tropas se enfrentaron el 22 de julio de 1805.

El resultado de la contienda fue que Calder consiguiera dos navíos españoles mientras que Villeneuve tuvo que dirigirse a La Coruña para reparar sus navíos el 1 de agosto. Más tarde, el 21 de agosto, llegaría a Cádiz para refugiarse allí, desobedeciendo las órdenes de Napoleón que le habían instado a dirigirse hacia el norte, hacia Brest y Bolonia.

El 17 de octubre, Villeneuve recibe información sobre la tropa inglesa. Las noticias le dijeron que cuatro buques salieron al Mediterráneo desde Gibraltar escoltando a un convoy y otros dos buques se hallaban allí sometiéndose a reparaciones por lo que, pensando que el ejército de Nelson se había debilitado, decide sacar la escuadra de Cádiz.

El 21 de octubre se encuentran las dos tropas. Mientras las tropas de Nelson se dividen en dos columnas, Villeneuve ordena virar en redondo a toda la línea no atendiendo a los consejos de los españoles y dejando, en consecuencia, grandes huecos al enemigo, pues la línea se rompe debido a la poca maniobrabilidad de algunos navíos más pesados que, debido a la falta de viento, no pudieron hacerlo con facilidad.

A mediodía comienzan los combates, las andanadas se suceden con clara ventaja para los barcos ingleses que maniobran para conseguir grandes posiciones de tiro. Sin embargo, se manifiesta la falta de coordinación entre la armada francesa y española, obligándoles a defenderse como pueden. Las bajas se sucedieron por doquier ante los numerosos disparos de los cañones. La mayor parte de los navíos aliados fueron incendiados, hundidos o capturados.

Murió parte de la élite de la oficialidad de la Marina de Guerra española, como Cosme de Churruca y Dionisio Alcalá Galiano, mientras que Villeneuve fue hecho prisionero. También moriría el almirante Nelson cuyo cadáver fue conservado en un barril de brandy para que soportara el viaje de vuelta a Londres, donde fue enterrado con honores en la cripta de la Catedral de San Pablo.

Las consecuencias de esta batalla fueron, respecto a cifras de muertos y heridos, 1022 españoles muertos y 1383 heridos; 1609 británicos y más de 3000 heridos franceses mientras que el número de prisioneros ascendió a 8000.

El resultado de esta batalla socavó los ánimos de Napoleón de intentar invadir o, al menos, bloquear por mar a Inglaterra y la victoria sobre el ejército combinado de Francia y España, permitió a Inglaterra tener la supremacía naval durante los 100 años siguientes.

Imagen: Dominio Público

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