Franco, franquista; y Castro, castrista

Franco y Castro no se llevaban del todo mal. Las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países cuando compartían dichas dictaduras personalistas se mantuvieron a pesar de la distancia ideológica de unos y otros.

Ni Francisco Franco fue fascista, ni Fidel Castro, comunista. Esta afirmación puede chocar a más de uno. Pero, si además le digo que no se llevaban mal, me tildarán de loco. A continuación lo voy a explicar. Empezaremos por las relaciones cordiales de ambos para luego desmontar el mito ideológico que llevan detrás uno y otro. En historia conviene hablar con propiedad, pues si no, podemos caer en contradicciones y quedarnos sin argumentos para explicar según qué cosas. Como digo, Franco y Castro no se llevaban del todo mal. Una prueba de ello fue el homenaje que se rindió en la isla a la muerte del dictador español. Cuba estuvo tres días de luto, algo que no pasó, por ejemplo, cuando Mao Tse Tung, ideológicamente más cercano a Castro, falleciera un año después. Puede que el dictador cubano criticase al franquismo, pero nunca la persona de Franco.

Por su parte, Franco no vio con malos ojos la Revolución Cubana, ya que consideraba que la derrota estadounidense en Playa Girón como una revancha histórica por la Guerra de Cuba de 1898, lamento con el que el caudillo había crecido. A pesar de protagonizar algún episodio tenso entre ambos gobiernos, lo cierto es que siempre se evitó una ruptura de las relaciones diplomáticas. La intención de Franco era evitar que Castro reconociera el gobierno republicano en el exilio, como sí había hecho México. Incluso, durante el embargo económico con el que Estados Unidos sometió a Cuba y durante la crisis de los misiles, las relaciones comerciales entre España y Cuba siguieron desarrollándose con normalidad.

En cuanto a la ideología de ambas dictaduras, hemos de decir claramente que tanto Franco como Castro instauraron regímenes personalistas: el franquismo y el castrismo, ajenos a cualquier dogma ideológico. Es cierto que en algunas ocasiones ambos tuvieron elementos fascistas y comunistas en sus mandatos, pero no por ello se les puede adjudicar tal condición. En sus primeros años, Franco se sirvió de los falangistas, que sí eran fascistas, para gobernar, pero fue el ideario nacional-catolicista el que de verdad aplicó durante gran parte de su dictadura. Por su parte, Castro siempre evitaba que se relacionase la Revolución Cubana con la lucha de clases y con la instauración del comunismo. De hecho, aunque había elementos comunistas, Castro lo basó todo en su persona, dejando de lado al partido y evitando un claro alineamiento con el bloque soviético, como así demuestra su papel como país del Tercer Mundo.

Foto: Joe deSousa

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