El proceso de formación de la Unión Europea y su futuro

La Unión Europea es una organización que integra a diversos países europeos con el objetivo de incrementar la integración económica y política así como llevar a sus miembros hacia una mayor cooperación supranacional. Se fundó el 1 de noviembre de 1993. Al mismo tiempo que se fundaba o se refundaba la organización que la precedió (la Comunidad Europea, CE), entraba en vigor el Tratado de la Unión Europea, también denominado Tratado de Maastricht y que fue aprobado, anteriormente por los por entonces doce miembros de la (CE).

Aquellos primeros doce miembros, eran Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Reino Unido, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y España. Dos años después la UE veía aumentado su número de miembros con la incorporación de en 1995 de Austria, Finlandia y Suecia.

El primero de mayo del año 2004, la UE sufrió su mayor ampliación con la entrada de diez nuevos miembros, muchos de ellos países del este y antiguos miembros del bloque soviético. Los nuevos miembros fueron Letonia, Lituania, Estonia, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Chipre y Malta. En este momento la UE pasaba a ser una comunidad que integraba a más de 455 millones de personas.

El nuevo Tratado otorgaba la ciudadanía europea a los ciudadanos de los nuevos Estados miembros. Al mismo tiempo se establecieron acuerdos de tipo aduanero e inmigratorios que permitirían a los ciudadanos de los Estados miembros una mayor movilidad rebajándose de esta manera los controles fronterizos.

Llegar a una moneda única europea había sido el sueño de los primeros fundadores. Esta nueva moneda llegó en 1999 a once países aunque el euro no tuvo plena vigencia hasta el 1 de enero de 2002.

Como ya se ha comentado, la UE fue precedida por la CE que a su vez vino precedida de una serie de organizaciones que tenían cada una de ellas diversos objetivos específicos y uno particular, aumentar la cooperación entre las naciones europeas occidentales devastadas tras la Segunda Guerra Mundial.



La primera de estas organizaciones era la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), que fue la primera en crearse, en el año 1951. A esta la siguió la Comunidad Económica Europea (CEE, también denominada menudo Mercado Común). La tercera de estas era la Comunidad Europea de la Energía Atómica (o Euratom). Estas dos últimas se fundaron el mismo año de 1957 y una década después las tres se integraron en una sola organización que tomo el nombre de Comunidad Europea (CE) tomando a Bruselas (Bélgica) como sede.

El camino de la CE no fue fácil. En un principio fue necesario salvar las reticencias y desconfianza de los primeros Estados miembros con respecto a Alemania Occidental. A continuación los políticos Jean Monnet de Francia y el ministro de Asuntos Exteriores Robert Schuman de Alemania tuvieron un largo debate sobre la forma y el grado de colaboración que debía existir entre los dos países. Su antagonismo quedó superado con la creación de una autoridad que regulara la industria del carbón y del acero en Alemania Occidental y Francia. Esta regulación fue bien acogida por otros países de Europa Occidental como Bélgica, Italia, Luxemburgo y Países Bajos y terminó dando forma al Tratado de la CECA, gracias a la cual se creaba una organización común.

El gobierno británico rehusó unirse a la CECA por el carácter supranacional de esta. En junio de 1955, los miembros de la CECA, estudiaron iniciar negociaciones para conseguir una mayor integración económica de los miembros de esta. Las negociaciones llegaron a buen puerto con la firma del Tratado de Roma, el 25 de marzo de 1957, por el cual se fundaba la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom).

Como respuesta a la CEE, el Reino Unido junto con otros seis países no comunitarios fundaron la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) en 1960 pero tan sólo un año después, tras el éxito de la CEE, el Reino Unido se retracto e inició negociaciones para ingresar en esta. Sin embargo, en enero de 1963 el presidente francés Charles de Gaulle vetó la entrada del Reino Unido debido a sus estrechas relaciones con Estados Unidos. En 1967, De Gaulle volvería a vetar la entrada en la CEE.

Actualmente, a pesar del carácter integrador y supranacional que se le supone a la UE, muchos interrogantes y desconfianza se han generado sobre su futuro papel. Las políticas económicas de la CE y luego de la UE generaron y siguen generando tensiones entre los productores del campo y de la pesca con pequeñas explotaciones que ven como poco a poco se les arrincona y prácticamente se les obliga indirectamente a abondonar sus formas de vida tradicionales y en muchos casos ancestrales.

Durante el proceso de referendum para la aprobación de la nueva Constitución europea, los gobiernos miembros de la UE desarrollaron una enorme campaña de relaciones públicas con la intención de convencer a sus ciudadanos de lo favorable que sería este nuevo tratado. Muchos personajes públicos conocidos se sumaron a esta campaña en que realmente no se informaba al ciudadano de los cambios visibles y prácticos que este iba a experimentar. En este sentido, ciertas organizaciones y comunidades advirtieron de que tras el nuevo tratado, se escondían una serie peligrosas propuestas que amenazaban con seguir la senda neoliberal más radical de otros países que la habían seguido y sufrido gravemente sus consecuencias. Algunas de las propuestas, como la directiva Bolkestein preveen una privatización parcial o total de los servicios públicos además de modificar ampliamente muchos de los derechos sociales ya consolidados como el derecho a la huelga o el mismo futuro de las pensiones.

Durante la campaña para convencer al electorado, no hubo un debate ni una presentación de todos los nuevos cambios que traería el tratado, sólo esloganes y grandes cantidades de dinero invertidas en desinformar al público y hacer del proceso electoral un mecanismo de mero tramite. En el proceso de referendum sólo había una alternativa a votar que hacia campaña, el “SI”.

Actualmente el futuro de la UE esta en serio entredicho ante el desprestigio que han sufrido las instituciones por el rechazo en Francia y los Países Bajos del Tratado así como por las actitudes poco éticas que mantienen una gran cantidad de europarlamentarios. Y por si fuera poco, al descrédito general, se sumó el conocimiento de la colaboración de los Estados miembros con el secuestro de personas acusadas (en muchos casos falsamente de terrorismo) y llevadas a instalaciones en países extranjeros donde se practica la tortura a este tipo de prisioneros.

El destino de la UE está en manos de sus líderes… ¿o quizás no?.

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

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