El problema demográfico de Iberoamérica

La población americana ha estado condicionado por su historia y por los agentes externos: desde la llegada de los europeos en el siglo XV hasta la inmigración europea del siglo XX.

Uno de los problemas históricos de Iberoamérica se encuentra en su población. Bien es cierto que la raíz de todo esto está más relacionado con lo económico que con lo meramente demográfico. Una prueba de ello es que a pesar de la riqueza de su suelo y la gran producción de alimentos, casi la mitad de su población vive en situación de pobreza. Sin embargo, no podemos obviar el hecho de que la población iberoamericana ha estado sometida históricamente a profundos agravios que han condicionado y hoy día siguen condicionando su funcionamiento. En el post de hoy trataremos de descubrir los factores que inciden en este problema demográfico, pero siempre sin perder de vista lo que decía Raúl Prebisch: “los males de la economía latinoamericana se deben a la escasa aptitud del sistema económico para alcanzar y mantener un ritmo de desarrollo análogo al ritmo de crecimiento demográfico”.

Partiremos de la premisa histórica de que la población iberoamericana es étnicamente heterogénea. Este hecho se explica por la llegada de europeos al continente americano desde finales del siglo XV, y de esclavos africanos a lo largo del siglo XVI, para la explotación de las tierras americanas. Tras esta diversidad se esconde una enorme tragedia humana que conlleva la desaparición de poblaciones autóctonas, como la lucaya; o la implantación de un sistema de trabajo esclavista. Aunque muchos creerán que fueron las acciones bélicas la principal causa del descenso poblacional de los americanos, lo cierto es que fueron las epidemias (viruela, sarampión y gripe) la mayor responsable de este trágico suceso. No obstante, las denuncias realizadas por fray Bartolomé de Las Casas contra los abusos cometidos sobre la población indígena sirvieron para importar población negra, en calidad de esclavos para sustituirlos como mano de obra.

Así fue como se presentó la base para el posterior proceso de mestizaje que hoy forman la pirámide social iberoamericana. Sin embargo, el reparto de la población no es igual para el conjunto del territorio. En algunas zonas, como el nordeste brasileño o las islas caribeñas, abundó la población negra esclava, que trabajaría en plantaciones de azúcar hasta el siglo XIX; mientras que muchos europeos cualificados acabarían desembarcando en países como Argentina, Uruguay o Chile para la puesta en explotación de nuevos territorios. No obstante, la verdadera explosión demográfica en Iberoamérica tuvo lugar en el siglo XX, en parte por la inmigración proveniente de Europa y en parte por el crecimiento natural de la propia población americana, motivado por los altos índices de natalidad y el descenso de las tasas de mortalidad. Así se pasó de 61 millones de habitantes (1900) a 500 millones (2000), ritmo al que no pudo crecer la economía generando numerosos casos de pobreza.

Foto: Dennis Jarvis

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