El pacifismo

El pacifismo, a pesar de surgir en el siglo XVIII, tiene su momento clave tras la Segunda Guerra Mundial. Las atrocidades cometidas entre 1939 y 1945 provocaron que el mundo prefiriera solucionar los problemas sin armas de por medio.

Hace algunas semanas dedicamos un post al feminismo. Hoy le toca el turno al pacifismo. Podemos definir pacifismo como el conjunto de doctrinas enfocadas a consolidar la paz entre los países. Condena la guerra y cualquier otra forma de violencia mediante diversos recursos, como son los siguientes: la diplomacia, el boicto, la desobediencia civil o la objeción de conciencia. Los antecedentes de los movimientos pacifistas los encontramos en las bases dogmáticas de determinadas religiones como, por ejemplo, el budismo o el cristianismo primitivo, los cuales promueven la utilización de estrategias no violentas para la difusión de sus ideas. No obstante, el pacifismo tal y como hoy lo conocemos, empezó a ser definido a partir del siglo XVIII, gracias a las aportaciones de autores como Jeremy Bentham o Jean Jacques Rousseau. De esta manera, sus orígenes como movimiento se remontan a finales del siglo XIX.

El pacifismo coge impulso tras los dos conflictos bélicos más importantes del siglo XX: la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. La catástrofe humanitaria derivada de las bombas atómicas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki fue clave para el desarrollo del movimiento pacifista, el cual se consolidó durante la Guerra Fría, debido a los conflictos bélicos protagonizados entre los dos bloques: capitalista vs. comunista. Durante la segunda mitad del siglo XX, es destacable la Guerra de Vietnam, que removió la conciencia de millones de personas, las cuales se opusieron fervientemente contra la intervención militar en este país. El antibelicismo que este conflicto generó sirvió como marco histórico de la contracultura de los 60 y 70. Ya en los años 80, los planes armamentísticos de Estados Unidos con el apoyo de la OTAN, y de la URSS, que se apoyaba en el Pacto de Varsovia fueron el pretexto idóneo para el surgimiento de organizaciones pacifistas en Europa. Este impulso antibelicista quedó satisfecho tras la caída del muro de Berlín. Sin embargo, ya en el siglo XXI, las intervenciones en Afganistán e Irak hicieron que el pacifismo volviera a ser portada de periódico. Millones de personas en todo el mundo condenaron ambas guerras.

El sociólogo Gene Sharp cree que hay más de doscientas técnicas de resistencia no-violenta, entre ellas destacan las siguientes: la huelga de hambre, la desobediencia civil, el boicot empresarial, la no colaboración, la manifestación pacífica o la denuncia de los hechos violentos, entre otros. En este sentido, su obra La política de la acción no violenta es clave para entender dichas técnicas y comprender que toda estructura de poder está basada en unos líderes que ordenan y unos individuos que obedecen. Así, cuando el sujeto no obedece, los dirigentes pierden el poder. Sin embargo, la no-violencia no sólo hace referencia a los enfrentamientos armados, sino a todo un modo de vida, a un motor de cambio social, y en definitiva, a una manera de enfrentarse a los conflictos y resolverlos.

Foto: Daniel Lobo

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...