El otro lado oscuro de Adolf Hitler

Era Adolf Hitler, uno de los personajes más perturbadores de la historia moderna, un nigromante, o un hombre simple que hablaba lo que los demás querían escuchar, he aquí un análisis al respecto.

Tal vez Adolf Hitler sea uno de los personajes más perturbadores de la historia moderna. Un tipo que a través de sus discursos generó el asesinato sistemático de más de 6 millones de judíos y la destrucción de muchas regiones europeas.

Mucho se ha dicho del aura oscura que rodeaba su personalidad, incluso, hay testimonios de oficiales que señalan que el poder de sugestión de Hitler iba más allá de sus palabras. Hay quienes aseguran que Adolf Hitler formaba parte de un culto relacionado a una rama de la magia negra que recurría a la adivinación a través de los muertos y sus espíritus. Es decir, aseguran que Hitler era un nigromante.

Un mensaje atado al pasado

La Biblia hace referencia a la nigromancia en dos de sus libros (Samuel y Deuteronomio). En ambos casos, se invoca al espíritu de un muerto para predecir el futuro. La misma invocación es señalada en diferentes ritos de la mitología nórdica y también en Roma, Grecia y Cartago.

No es de extrañar entonces, que con el tiempo se haya creado un vínculo entre este tipo de prácticas y las altas esferas del poder, pues los nigromantes eran vistos como sacerdotes conectados a los cuatro elementos de la naturaleza y al influjo de estos elementos sobre la humanidad. Después de todo, la superstición y el miedo a lo sobrenatural son características innegables de la mayoría de seres humanos. No es de extrañar entonces, que con el tiempo, las decisiones importantes de muchos imperios hayan pasado primero por la consulta de uno de estos personajes.

Según personas que lo conocieron en su juventud, Hitler pasó mucho tiempo estudiando misticismo oriental, astrología y muchos aspectos del ocultismo. Esta lectura fue acompañada por poemas de Wolfram von Eschenbach y música de Wagner, quienes en algunas de sus obras exaltaban a los caballeros teutónicos y a la raza aria. Junto a esta lectura, tomó contacto con Jörg Lanz von Liebenfels, cuyo nombre real era Adolf Lanz, y quien editaba una revista dedicada al ocultismo y al misticismo racial. Con el tiempo, Hitler asumiría que tenía una misión especial en el mundo, y le dedicó toda su determinación. Determinación que lo llevaría al movimiento nacionalsocialista.

Hitler en 1935 durante un desfile de la temible SA – subida a Wikipedia por Madmax32.

Un detalle singular en torno al símbolo que usaría este movimiento, es que Friedrich Krohn, que era también ocultista, sugirió utilizar una svástica que represente la lucha por la victoria aria, ella debería estar sobre un disco blanco en un fondo rojo. El rojo simbolizaría la sangre y el ideal social; y el blanco el nacionalismo y la pureza de la raza. Hitler quedó encantado con la idea, pero pidió cambiar la orientación de la svástica. Según el escritor Francis King este cambio simbolizaba la evocación del mal, la degeneración espiritual y la magia negra.

El creyente

Conocida la fascinación de Hitler por el ocultismo, muchos de sus oficiales comenzaron a sentirse influenciados por estas enigmáticas prácticas. De todos ellos, sólo uno formó parte del círculo íntimo de creyentes. Se trataba de Heinrich Himmler. Su aspecto endeble engañó a muchas personas que lo conocieron, pero con el tiempo, todos ellos reconocieron que se trataba de un verdadero aprendiz de brujo, que hizo de la SS una poderosa organización integrada sólo por hombres con características físicas germanas y que además debían probar la inexistencia de judíos entre sus ancestros, por lo menos hasta 1750.

Fue Himmler quien instigó el genocidio durante los últimos años del Tercer Reich. Bajo sus órdenes, millones de judíos, gitanos y homosexuales encontraron una muerte terrible. Incluso, justificó sus atrocidades con las teorías que él mismo creó. Una de ellas consistió en realizar una estadística sobre la medida del cráneo de los judíos, pero sólo considerando los cráneos de los muertos recientes. Es decir, pidió que cientos de personas fueran decapitadas con este fin.

Años después, aparecerían testimonios que señalaban que Himmler era sólo un ser inanimado, sin mente ni alma propias. Un ser que sólo seguía una voluntad que le era impuesta y a la que no se podía negar. Podría parecer una hipótesis descabellada, pero hay que tener en cuenta que muchos oficiales señalaban que preferían evitar reunirse con Hitler, pues sentían que irradiaba una extraña fuerza perturbadora. Incluso, el escritor de ocultismo y magia negra Francis King, señaló que los masivos mítines encabezados por Hitler, y secundados por su entorno, reunían todas las condiciones necesarias para formar lo que en algunos cultos mágicos es considerado como un cono de poder, en el que los reflectores jugaban un papel importante, iluminando el cielo nocturno con un dibujo cónico sobre la multitud absorta. Todo ello generaba una especie de círculo enorme que se centraba en la figura de Hitler.

El final en un día marcado

Cuando Alemania ya se encontraba camino al colapso,  la mente de Hitler sólo pudo concebir una alternativa para contrarrestar el triunfo de los soldados aliados. Sus oficiales lo habían abandonado, no había más tropas, no había escapatoria aparente.

Periódico anunciando la muerte de Hitler – autor: U.S. Army, subido a Wikipedia por Stw.

Era necesario formular un último pacto con todo aquello en lo que había creído y demostrar de esa manera su total entrega y devoción a los rituales que venía practicando y que le habían permitido vislumbrar aquella misión que motivó sus acciones y que cambió para siempre su vida. Una misión salida de sus extrañas lecturas, y que también cambió el destino de millones de personas y de toda la humanidad. Un pacto que debía ser sellado con un sacrificio.

Adolf Hitler esperó pacientemente en su bunker hasta el día 30 de abril de 1945 para suicidarse junto a la mujer con la que acababa de casarse, Eva Braun. La fecha elegida no obedeció a coincidencia alguna. Dentro de las creencias ocultistas, se trata de un día sumamente significativo. El 30 de abril es la fecha en la que termina la noche de Walpurgis, la más importante festividad de los poderes de la oscuridad.

Créditos:

Imagen 1: Adolf Hitler – autor: Muzej Revolucije Narodnosti Jugoslavije, subido a Wikipedia por Alnokta.

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