El horror del Estado “libre” del Congo. Parte 2

Los métodos de Leopoldo II en el Congo, no constituyen una novedad de los procesos de colonización – saqueo de otras tierras, sino que el recurso al terrorismo a gran escala sobre poblaciones indefensas era moneada de cambio pues no se podía explotar pacíficamente a tan grandes poblaciones sin recurrir a la violencia. Eran en parte, los mismos métodos empleados por los colonizadores españoles, ingleses, holandeses y franceses en el «Nuevo Mundo».

Según explica en su libro Adam Hochschild ( King Leopold’s Ghost ), no hay ninguna duda que Leopoldo II conocía de primera mano lo que allí pasaba pues, preocupado por la muerte de muchos trabajadores a causa de las brutales condiciones, sugiririó que se empleara también a niños para el trabajo. De cualquier forma, aunque Leopoldo II no hubiera tenido conocimiento de estos hechos, ello le hubiera hecho igualmente responsable por que al fin y al cabo el era el amo y señor de aquellos dominios.

Las primeras voces criticas al respecto, fueron las del misionero americano G.W. Willians, y los relatos y datos obtenidos por escritores como Mark Twain y Joseph Conrad. A sus preocupaciones, le siguieron las preocupaciones (interesadas o no) de otras personalidades como el tambien misionero Willians Sephard, el diplomático británico Casement, y principalmente los trabajos de Edmund Dene.

En 1908, en respuesta a las crecientes criticas sobre el tratamiento dado a las poblaciones africanas, el Parlamento belga anexiona el Estado Libre del Congo y lo renombra Congo belga. Las condiciones de los nativos se suavizaran aunque su rol de semi-esclavitud se mantendrá practicamente hasta el día de hoy.

El Congo permaneció bajo soberanía belga hasta 1960, año en que obtuvo su independencia. Tras la propia independencia del Congo el 15 de agosto de 1960, los Estados europeos y EEUU no dejaran de intervenir en la zona, ávidos por explotar los inmensos recursos y riquezas del nuevo Estado amén de mantener el «comunismo» (es decir cualquiera de los intereses nativos) lejos de sus fronteras y como base para atacar países vecinos que se consideraban también «comunistas».


Las intervenciones exteriores vendrán en forma de apoyo a determinadas facciones étnicas, dictadores ó señores de la guerra, a las que armaban o pagaban para que controlaran militarmente alguna región del país haciendolo “seguro” para que las empresas mineras y manufactureras, tuvieran acceso a la explotación de sus recursos. Esas facciones a menudo pertenencia a etnias que habian apoyado en su momento a los colonizadores frente a otros comunidades etnicas que se aponían a la presencia extranjera, con lo cual los resentimientos y odios entre dichas etnias aumentaron considerablemente. Ello favorecía en gran manera a los intereses geopolíticos y económicos extranjeros, pues mediante esta situación se mantenía un pais potencialmente peligroso (dada su extremada riqueza) alejado de poder convertirse en un poder regional independiente con aspiraciones panafricanas que atacara las propias causas y origenes de muchas de esas disputas.

Todavía se discute en Bélgica la responsabilidad de Leopoldo II y de la propia Bélgica en las atrocidades allí cometidas, aduciendo que Bélgica se involucró en el Congo por motivos puramente altruistas. Resulta difícil que tal y como sostiene una parte de la”Historiografía” oficial, las naciones occidentales, una vez que comenzaron a conocer lo que ocurría no hicieran nada y cuando hicieron algo, simplemente lo hicieron para reducir el poder de un potencial rival regional en un continente, que pronto se repartirían con descaro y arrogancia entre las potencias europeas a golpe de escuadra y regla, ignorando los agravios cometidos en el pasado y agravando los actuales mediante la separación de comunidades enteras de la misma etnia y la unión con otras rivales, fomentando los futuros conflictos con el fin de facilitar el trabajo de la metrópoli en la zona.

En los colegios e institutos apenas se estudian estos hechos como parte de otro de tantos genocidios llevados a cabo por las naciones europeas durante la colonización de Africa a finales del siglo XIX y durante el siglo XX. El coste de la colonización belga ha sido cifrado por algunos autores en un mínimo de 5 millones de almas de todas las condiciones. Otros autores afirman que una cifra más acorde estaría entre los 5 y 10 millones de personas muertas como consecuencia directa de la colonización.[3]

Lo mas penoso de toda esta terrible historia, al igual que ha pasado y pasa con tantas otras similares, es que hoy en día la gran mayoría de la gente desconoce por completo el genocidio y las atrocidades cometidas en ese periodo, estimadas en 5 millones de muertos, los cuales no han empañado en nada la imagen de Leopoldo II, cuya estatua ecuestre sigue ocupando su lugar en el palacio de Laeken sin que a nadie le incomode lo mas minimo. Al fin y al cabo, como “argumentaría” mucha gente, “es historia”.

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

FUENTES
[3] La Ventana – «Aquí, en la selva, nacieron ideas nuevas». Entrevista de Juan Gelman a Jose Saramago http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=print&sid=645

OTRAS FUENTES RECOMENDADAS
Amo y señor del Congo. Jorge Eduardo Benavides (http://www.elpais.es/articulo/elpepspor/20060129elpepspor_2/Tes/portada/Amo/senor/Congo)
http://www.ikuska.com/Africa/Historia/congo/hiscongo1.htm )

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