El enigma de Tartesso

La cultura fenicia de Tartesso es uno de los mayores misterios de la Antigüedad. La principal dificultad para su comprensión estriba en las contradicciones en las que entran los hallazgos arqueológicos y las fuentes literarias de la época.

Uno de los mayores misterios de la Antigüedad lo encontramos en el sur de la Península Ibérica. Nos referimos a la colonia fenicia de Tartesso, uno de los más emblemáticos núcleos culturales previos a la llegada de los romanos. Las controversias acerca de Tartesso provienen de dos incógnitas todavía no resueltas. Por una parte, su nombre, el cual ha sido identificado con diferentes significados. Y por otra parte, su localización, conocida en términos generales, pero todavía un misterio a un nivel más específico. Aquí intentaremos descifrar el enigma Tartesso, que todavía en la actualidad sigue dando quebraderos de cabeza a los científicos.

La palabra “Tarsis” de la cual se cree que proviene “Tartesso” aparece repetida varias veces en el Antiguo Testamento, aunque no siempre con el mismo significado. De la misma manera que servía para nombrar una piedra preciosa, también lo hacía para referirse a las embarcaciones que viajaban a larga distancia. Como topónimo podía designar tanto a una ciudad del mar Rojo, en la que se daba el comercio de marfil, oro y piedras preciosas; como a una colonia del Mediterráneo, más especializada en el tráfico de metales como la plata, el estaño o el plomo.

Aparte de lo arriba comentado, nos llama la atención que todavía no se haya podido localizar el núcleo neurálgico de la cultura tartésica. Es aquí cuando nos surge la pregunta clave: ¿dónde se encontraba exactamente? Parece ser que el término Tartesso era utilizado por los foceos y no por los propios fenicios. Tras los hallazgos arqueológicos encontrados en Andalucía, y separándonos de las aportaciones de la literatura de la Antigüedad, parece que lo más probable es que Tartesso se encontrara en Huelva. Es cierto que las fuentes clásicas, como Rufo Festo Avieno o Escimno de Quíos lo ubicaban en Gadir (Cádiz). Sin embargo, creemos que es más conveniente hacer caso a los resultados arqueológicos.

No obstante, la cultura tartésica la hemos de considerar como una parte inseparable de Andalucía Occidental y el sur de Extremadura. En las actuales provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz y parte de Badajoz se han encontrado evidencias de ella, por lo que esto hemos de tenerlo muy en cuenta. Además, nos puede servir como conclusión momentánea: no es tan importante hallar Tartesso como confirmar que su cultura se extendió al sur de Sierra Morena y a lo largo de parte del valle del Guadalquivir. Estamos ante uno de los mayores tesoros de la Antigüedad de la Península Ibérica y, en general, del Mundo Mediterráneo.

Foto: Rafael Jiménez

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