El emperador Domiciano

Domiciano ha pasado a la historia como un emperador «del terror», más que nada por las persecuciones que realizó contra los senadores, convirtiéndose en amo y señor del poder romano. Pero ¿fue tan malo como parece? Veamos algunas cosas que realizó por el Imperio.

Domiciano, emperador romano

El gobierno de Domiciano, emperador desde el año 81 hasta el 96, es muy difícil de catalogar. Se conoce este período como «gobierno de terror» pues tras la muerte de su hermano y antecesor Tito, quien a su vez había sucedido a su padre Vespasiano, asumió y su primera medida fue derrumbar la estructura democrática existente, asegurando que él debía ser quien concentrara el poder por mandato divino.

¿Una dictadura? Pus sí, podría considerarse de ese modo, aunque si tenemos en cuenta medidas de sus antecesores, nos daremos cuenta que simplemente se sinceró con el pueblo y con la historia, puesto que la democracia antes que él, era sólo una fachada.

¿Fue un gobierno de terror? Para los Senadores sí, pues muchos fueron perseguidos, encarcelados y exiliados, aunque el pueblo en sí mismo no sufrió ningún tipo de inconveniente sino todo lo contrario. Debido a su implacable injerencia en todos los asuntos, tanto de gobierno como de los romanos en sí, Domiciano armó las estructuras para que sus sucesores, conocidos como los «Cinco Buenos Emperadores«, obtuvieran grandes logros devolviendo a Roma la majestuosidad e importancia que supo tener en tiempos anteriores.


Con mano dura, terminó con la corrupción en el gobierno, como así con los enchufes en los cargos públicos pues antes podía entrar cualquier «familiar de». Al mismo tiempo, les presionó siempre para que hicieran las cosas en tiempo y forma, logrando una eficacia y eficiencia pocas veces vista (incluso en nuestra época).

Domiciano

Además de ello, realizó importantes donaciones a todos los ciudadanos romanos, rehabilitó los juegos y atracciones que Nerón había censurado, al igual que los banquetes que desde ese momento, volvieron a ser de importancia pues todos los ciudadanos romanos podían asistir. También creó los «Juegos Capitalinos», en lo que atletas de todo el imperio competían cada cuatro años en diversas disciplinas atléticas y por supuesto, en carros tirados a caballo.

Todo esto se lo pudo permitir por su agudeza fiscal pues mantuvo siempre un enorme equilibrio en las cuentas e incluso mantuvo una moneda fuerte aunque algunas crisis le obligaron a devaluar, pero no por ello el valor real bajó más de lo que estuvo antes de él.

Tras leer esto, seréis vosotros los que me diréis si fue un gobierno de terror. A simple vista, si bien prescindió del Senado, podríamos decir que sí, pero teniendo en cuenta los niveles de corrupción que existían antes de que él tomara esas medidas, da para pensar que sólo buscó organizar el Imperio y devolverlo a la gloria que supo tener en tiempos de Julio César.

Imagen I: Saperaud en Wikipedia
Imagen II: Juancharlie en Wikipedia

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