El Concilio di Trento

El Concilio di Trento es el punto final de la llamada Contrarreforma y de allí se devinieron los grandes cambios y transformaciones de la Iglesia Católica. He aquí las resoluciones del mismo.

Uno de los acontecimientos quizás más importantes de la Historia de la Iglesia es el famoso Concilio di Trento, punto final a la Contrarreforma, la reforma de la Iglesia Católica, luego del caos en el que se vio inmersa tras el origen del protestantismo de la mano de Martín Lutero, tema que ya tratamos con la Reforma.

Catedral de Trento, sede del Concilio

El Concilio ecuménico universal que conovocara el Papa Pablo III inició sus sesiones en Trento (Italia) el 13 de diciembre de 1545. Las mismas (sesiones) se llevaron a cabo en tres períodos debido a diversas interrupciones de guerras de religión entre católicos y protestantes, poniendo punto final a las conversaciones en el año 1563.

Estas sesiones eran presididas por un legado pontificio y sólo los obispos tuvieron derecho al voto, no los teólogos (abundantes en la época). La diferencia de este concilio es que los votos se tomaban en forma individual y no por países como ocurriese anteriormente. De este modo, los representantes españoles jugaron un papel principal y fundamental.


Pese a las discrepancias iniciales, se decidió que se tratarían los dos temas principales que deseaban por un lado los españoles (la reforma del Clero) y los italianos (temas relativos al dogma). De este modo, el concilio finalizaría con una afirmación de la supremacía pontificia ya que se sometieron sus resoluciones a la aprobación del Papa.

En cuanto al aspecto doctrinario, no se hicieron concesiones a las innovaciones protestantes. De aquí extraemos las siguientes conclusiones:

  • Las fuentes de la fe son las Sagradas Escrituras y la Tradición (es decir la obra de los Padres de la Iglesia)
  • La interpretación de las Sagradas Escrituras es asunto exclusivo de la Iglesia. Se reconoce como único texto autorizado la Biblia.
  • La salvación se obtiene no sólo por la fe sino también por las obras.
  • Se mantienen los siete sacramentos y se afirma la precencia real de la Eucaristía
  • Se afirma el culto a la Virgen y los Santos
  • Se mantiene el carácter sagrado del Sacerdocio, conservando el celibato sacerdotal

Pablo III, principal promotor del Concilio di Trento

En cuanto al Clero se dispone a combatir los abusos prohibiendo la acumulación de cargos, obligando a la residencia de los obispos y párrocos en sus respectivas diócesis. Además se establece como edad mínima para ser ordenado sacerdote los 25 años y 35 años para ser consagrado obispo.

La obra general del Concilio di Trento se completará posteriormente con la publicación del «Catecismo Romano«, el «Breviario» y el «Misal» los que tuvieron como fin procurar la unidad de los ritos que hasta ese entonces estaba comprometida por la diversidad litúrgica que decidía cada diócesis.

Cierto es que este artículo sobre el Concilio di Trento sería el cuarto o quinto capítulo de «la Contrarreforma«, pero por su importancia debía ser tratado aparte, mereciendo un título único que lo designara y separara del resto.

Imagen Catedral di Trento: MRB en Wikipedia
Imagen Paulo III: Eloquence en Wikipedia

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