El Concilio Cadavérico

El Papa Formoso ha pasado a la Historia por haber sido enjuiciado…cuando estaba muerto. Por orden del Papa Esteban VI, su cuerpo fue exhumado y tras vestirle con las mejores ropas papales, sometido a juicio, el que lógicamente perdió…

Si algo sabemos de la Historia de la Iglesia, es su época oscura durante el Renacimiento pero ¿creéis que eso fue fuerte? No, no, los Papas de esa época eran críos al lado de otros. Aunque no podáis creerlo, existieron Sumos Pontífices mucho peores que los más conocidos, el gran problema que tenemos es que desconocemos muchos casos, pues nos han llegado o, para ser más claros, abrumado, con textos sobre los renacentistas.

El Papa Esteban VI acusando al cadáver del Papa Formoso, en el Concilio Cadavérico. Pintura de Jean Paul Laurens

¿Conocéis al Papa Esteban VI (Papa entre el 22 de mayo de 896 y 14 de agosto de 897)? Fue el Sumo Pontífice nº 113 y si podemos afirmar algo de él es que estaba demente. Sí, no podemos hacer otra afirmación que no sea esa. Pero antes de explicar el por qué, vamos a situarnos en la historia, pues aquí sí existen traiciones y misterios, además de una sola familia con enorme poder, los Spoleto, familia de Emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico y que ponían y mataban Papas a piacere.

Dicho esto, debemos comentar que si por algo pasó a la Historia el Papa Esteban VI fue por haber sometido a juicio a un Papa anterior, Formoso. Si prestáis atención, os daríais cuenta que sería imposible, pues un Papa sucede a otro sólo cuando muere o decide dejar el cargo, pero esta segunda opción no ocurrió con el mencionado.

Retrato de Formoso, el Papa cuyo cadáver fue sometido a juicio

Sí, pasó a la Historia por el Concilio Cadavérico pues a pocos meses de haber asumido como Sumo Pontífice, y nueve tras la muerte de Formoso, ordena exhumar su cadáver para someterlo a juicio. Para ello, vistieron el cuerpo del difunto con los mejores trajes Papales y lo sentaron en el Sillón de San Pedro como si fuese él el Papa.

Lógicamente, se encontró al acusado culpable, principalmente de haber dejado el cargo de Obispo de Oporto para ocupar la Diócesis de Roma, cargo que ostenta siempre el Papa. De este modo, y acusado de absolutamente todo lo posible, quedaron sin efecto todas las ordenanzas y leyes que había dictado el anterior. Tras ello, le quitaron las vestiduras y le cortaron los tres dedos con los que daba la bendición, para que “aprendiese la lección y jamás pudiese volver a hacerlo”.

Hecho esto, lanzaron su cuerpo al río Tíber para que se lo llevase la corriente, pero fue encontrado pocos días después por algunos de los seguidores de Formoso y escondido. Cuando Esteban VI murió, el cuerpo de Formoso fue llevado nuevamente al Vaticano y le fue dada cristiana sepultura.

Historias curiosas, ¡si las habrá!

Imágenes: Dominio Público

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