El camuflaje en el mundo de los humanos

El camuflaje “es el método que permite a los organismos u objetos que de otra forma serían visibles permanecer indistinguibles del entorno que los rodea”.
En el mundo animal, ejemplos de camuflaje son por ejemplo las rayas de los tigres y el uniforme de los soldados modernos en los casos del mundo de los humanos.

El camuflaje “es el método que permite a los organismos u objetos que de otra forma serían visibles permanecer indistinguibles del entorno que los rodea”. La palabra desciende de la palabra francesa ‘camoufler‘ cuyo significado es ‘disfrazar‘.

En el mundo animal, ejemplos de camuflaje son por ejemplo las rayas de los tigres y el uniforme de los soldados modernos en los casos del mundo de los humanos.

En Biología se conoce como mimetismo al fenómeno por el cual un organismo desarrolla las habilidades necesarias para emular o parecerse a otro organismo u objeto del entorno. Ese organismo u objeto a emular no guarda ninguna relación con el organismo emulador y este obtiene con ello ciertas ventajas de adaptación y supervivencia. Con el mimetismo los organismos buscan engañar a los sentidos de los animales, induciendo en ellos una determinada conducta. Los casos más conocidos afectan a la percepción visual, pero también hay ejemplos de mimetismo auditivo, olfativo o táctil. En el mundo animal el ejemplo mejor conocido de camuflaje, es el caso del camaleón. Ejemplo de mimetismo es el adoptado por la mosca de las flores (Syrphidae).



En el mundo de los humanos la principal aplicación del camuflaje y del mimetismo ha sido como no, de carácter militar.

Uno de los primeros casos documentados de utilización de camuflaje militar, se dió durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos, en el último cuarto del siglo XVIII. En ella algunas de las unidades británicas empezaron a usar ropa de ante, en vez de las tradicionales casacas rojas. Los ingleses descubrieron que el rojo era un buen blanco para los fusileros independentistas mientras que el ante, de color pardo no hacia tan visibles a lo soldados en el campo de batalla.

El uso de tal camuflaje continuó progresando poco a poco y durante las campañas de Afganistán a finales del siglo XIX, una vez más, los ingleses adoptaron el color caqui (que significa «polvo» en legnua urdú) para evitar que los movimientos de los soldados en campo abierto pasaran más desapercibidos para los nativos. Los veteranos que habían combatido en la India, usaban té para teñir sus cascos blancos, puesto que pasar desapercibidos era un factor más la supervivencia durante las operaciones militares.

Un ejemplo del cambio de actitud ante el camuflaje tuvo lugar durante unas maniobras militares realizadas en Salisbury, Inglaterra. El comandante de una división del ejército británico ordenó a sus hombres que desplegaran ramas en sus cascos y cubrieran los vehículos con redes pardas para aprovechar los accidentes naturales del terreno para esconder las aeronaves. La maniobra tuvo tanto éxito, que la división no se distinguía del campo que la rodeaba. La idea de que una unidad entera se perdiera en el paisaje pareció tan atractiva al comando militar, que poco a poco se empezó a aceptar el camuflaje como una importante arma del arsenal militar convencional.

A pesar de estas nuevas técnicas que desarrollaron ciertas unidades y soldados, las costumbres inglesas se imponían sobre las nuevas ventajas militares que aparecían y así durante la Guerra de los Bóers en la actual Sudáfrica, entre 1899 a 1902, las tropas británicas continuaban utilizando sus vistosos uniformes escarlatas. Estos uniformes eran los tradicionales desde la guerra civil inglesa, que sucedió 250 años antes. Por entonces los soldados favorables al Parlamento fueron provistos de casacas rojas simplemente por que había grandes existencias de tela de ese color. Estos llamativos uniformes hacían de los ingleses fáciles blancos para los fusileros bóers.

Sin embargo, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, en 1914, las cosas comenzaron a cambiar. Los franceses, por ejemplo, fueron los primeros en contratar a artistas que idearan métodos y formas que disminuyeran la visibilidad de las tropas además de otros equipos como la artillería o buques y avionetas. Una peculiar forma de camuflaje fue el cubismo, que británicos y americanos utilizaron para proteger a la Marina de guerra y la mercante de la enorme amenaza que suponían ya por entonces los nuevos submarinos alemanes U-Boot. Muchos de estos planes no llegaron a tener éxito pero se siguieron desarrollando nuevas mejoras. En el campo de batalla, los uniformes de los soldados comenzaron a tener colores apagados, como el caqui y el gris, permitiendo a los soldados confundirse con el terreno por el que discurrían.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, las técnicas de camuflaje mejoraron enormemente y todos los Ejércitos habían adoptado ya en mayor o menor medida determinadas técnicas para pasar desapercibidos. A ciertos buques se les pintaron rayas como forma de dar la ilusión de varias proas. Fue un recurso muy utilizado en el mar y constituía un truco simple pero efectivo.

Sin embargo las tropas seguían siendo visibles desde los aviones de reconocimiento. Para paliar en parte esta desventaja se recurrió al desarrollo de nuevas redes de camuflaje (que ya habían sido utilizadas en la PGM) y las armas se empezaron a pintar con rayas como las de las cebras. El uso de redes de camuflaje se complemento con la colocación de señuelos en zonas cercanas que tenían la misión de atraer el fuego enemigo. Los canales de agua que servían de referencia a los bombarderos durante los vuelos nocturnos, comenzaron a ser rociados con polvo de carbón para evitar que reflejaran la luz de la luna.

En la campaña del norte de Africa se llegó a construir una falsa vía de ferrocarril que buscaba parecerse a una linea de abasto que llevaba a un punto de armado de tanques. El engaño se complementaba con la utilización de un tren de imitación y una gran locomotora cuyo chimenea aérea simulada mediante una vieja estufa que echaba humo por una chimenea de cartón.

Tras el final de la guerra y la llegada de la Guerra Fria los presupuestos militares de los bloques en dispuesta se dispararon y es en esta época donde se da un salto cualitativo en el desarrollo de técnicas de engaño y mimetismo.

Así el proyecto Aquatom de la CIA, sirvió para el desarrollo de avión “invisible” U2 que fue utilizado para fotografiar lugares secretos de, al menos, la Unión Soviética y Cuba. Los U2 volaban a 24 000 metros de altitud, fuera del alcance del fuego antiaéreo y del radar. No pasó mucho tiempo hasta que la tecnología superó al U2 y los vuelos de este fueron desapareciendo enfavor de otros medios como los satélites, los protagonistas en la actualidad.

Sin embargo el éxito del U2 hizo que Estados Unidos iniciara una investigación ultrasecreta para el desarrollo de un nuevo tipo de avión invisible. El resultado fue el conocido como F-117 Nighthawk cuya tecnología se pasó a conocer como Stealth («furtivo»).

El sucesor del F-117, el B-2 Spirit es probablemente el avión más moderno y complejo desarrollado hasta el momento. Así debe ser, puesto que cada unidad alcanza al final de proceso de fabricación la desorbitada cantidad de 2000 millones de dólares.

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons, Corbis

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