Descifran placa con una maldición

Una maldición inscrita en las dos caras de una fina placa estaba destinada, no a un rey o a un faraón, si no a un simple frutero de hace unos 1700 años en la ciudad de Antioquía.

Una maldicióninscrita en las dos caras de una fina placa estaba destinada, no a un rey o a un faraón, si no a un simple frutero de hace unos 1700 años en la ciudad de Antioquía.

Fragmento de la maldición de Antioquía

La maldición está escrita en griego y fue arrojada a un pozo en Antioquía, ciudad que una vez formó parte del Imperio Romano y que ahora es parte de Turquía, cerca de Siria. La maldición convoca a Iao, el nombre griego para Yahvé, el dios del Antiguo Testamento, para que dañara a un hombre llamado Babylas, un frutero. También se puede leer el nombre de su madre, Dionysia. El texto fue traducido por Alexander Hollmann de la Universidad de Washington. El objeto en cuestión, que se encuentra en estos momentos en el Museo de Arte de la Universidad de Princeton, fue descubierto en el 1930 por un equipo de arqueólogos pero no fue traducida en ese momento. La edición de la última traducción fue publicada en el periódico Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik.

En el principio de la lámina se puede leerOh trueno y relámpago de Iao, golpea al frutero Babylas”. Hollmann explicó a LiveScience que previamente ya había leído maldiciones dirigidas a gladiadores y a aurigas, entre otras profesiones, pero nunca a un frutero.

“Hay personas a las que se las nombra por su profesión en algunas láminas de maldiciones, pero nunca me había encontrado un frutero”, dijo. La persona que invoca la maldición no es nombrada, por lo que los investigadores solo pueden especular sobre los motivos de la maldición.

Hollmann dice que puedo haber sido por mal de amores. También la maldición pudo haber sido el resultado de la competitividad empresarial o comercial. Hollmann dice que podría tratarse incluso de otro frutero quien lanza una maldición a su competencia. Esto indicaría desde luego que el mundo de las frutas y vegetales era muy competitivo en el mundo antiguo. El nombre de Babylas, usado por un obispo del siglo III en Antioquía y quien fue asesinado por sus creencias cristianas, puede indicar que el propio frutero era cristiano también.

Metáforas de la Biblia.
Hollamann explica que el uso de metáforas bíblicas podría sugerir inicialmente que el autor de la maldición era judío. Sin embargo, después de estudiar otros maleficios mágicos donde también se usaban este tipo de metáforas llegó a la conclusión que ese podría no ser el motivo.

No crea que haya necesariamente una conexión con la comunidad judía”, dijo Hollmann, “la magia griega y romana incorporaba también textos judíos a veces sin ni siquiera entenderlos”.

Fuente: Livescience

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