Definición de Historia y sus complejidades

Intentar definir lo que es la Historia nos puede traer más de un dolor de cabeza. Por ello, aquí intentamos hacer al menos un acercamiento sobre lo que esta palabra realmente implica y los diversos aspectos que debemos tener en cuenta, cuando queremos dar una definición un poco más exacta a lo normal.

Creo que este post lo debemos comenzar por preguntarnos ¿qué es la Historia? y la respuesta a esta pregunta quizás sea una de las más complejas que nos pueden realizar, y créanme que no es nada sencillo definirla bien por completo. «Es una ciencia» me dirán ustedes, lo que es correcto por donde se lo mire. «Es la ciencia que estudia el pasado«, y seguirá siendo correcta esta definición, aunque así la tomamos nosotros hoy en día, en el mundo Contemporáneo.

Pero lo cierto es que definir la Historia y en cierta medida, su objeto de estudio, es más complicado de lo que parece, ya que depende no sólo del contexto social en el que nos encontremos, sino que ha variado a través de las diferentes épocas y sobre todo, varía en cada uno de los individuos según su ideología.

Jeroglíficos egipcios. Foto: Wikipedia

Para comprender un poco más esto, debemos tomar en cuenta cientos de aspectos para definir la Historia y tomar con pinzas cada una de las definiciones que nos puedan llegar a nuestros oídos. No es la misma definición las que nos podrá dar un marxista que un liberal, ni lo mismo un católico que un ateo, aunque si se basarán en una frase en concreto «estudia el pasado«, pero ¿qué tipo de pasado? ¿El económico? ¿El religioso? Y así se nos pueden ocurrir cientos de interrogantes muy similares unas con otras.

Pero comencemos por separar lo que es la Historia de la historia (sí, una con mayúscula y otra con minúscula). Así vemos que Historia se refiere a la ciencia en sí, a la disciplina y no a su objeto de estudio. Por otra parte, la historia es aquello que se estudia, el objeto de estudio, y aquí es donde comenzamos a entreverarnos.

La Historia como tal es la ciencia que estudia el pasado y a su vez se subdivide en tres grandes ramas, cada una de ellas encargada de un aspecto diferente de la misma. Así encontramos:

  • La Historiografía, que consiste en el conjunto de textos cuyos temas son los acontecimientos del pasado quedando plasmadas allí las diversas investigaciones a partir del siglo V cuando aparecen los primeros textos de estas características y a su vez los primeros historiadores.
  • La Historiología, un término introducido por el notable José Ortega y Gasset indicando una reflexión acerca del conocimiento del pasado. En este caso no son textos que lo estudien directamente, sino que enseñan la forma en que ese pasado se ha dado a conocer.
  • La Historiosofía, o Filosofía de la Historia, la que se encarga de estudiar el tiempo histórico como tal con sus peculiaridades, es decir, de qué forma veía si el devenir humano universal tiene protagonistas que son quienes en definitiva lideran el andar de al historia. Suele preguntarse hacia dónde marcha la historia y se sumerge muchas veces en el campo de la especulación sobre el devenir humano.

A partir de estas tres grandes ramificaciones, podemos deducir en qué consiste la Historia como ciencia. Si unimos las tres vertientes, veremos cuál es la tarea final de un Historiador y en definitiva la definición de la palabra Historia, aunque claro, debemos recordar que éste es el significado actual de la palabra.

Para comparar, en la Época Antigua, Historia significaba investigar, inquirir, analizar y referir los eventos pasados vividos por los autores. Aquí encontramos a Heródoto, el padre de esta disciplina y considerado el primer Historiador. Las fuentes en la que se basaban para realizar sus investigaciones eran principalmente dos, lo que ellos vieron por un lado, y lo que vieron otros y luego se lo contaron. No existían casi pruebas escritas de lo acontecido tanto antes como en ese momento al no ser muy común la escritura de los hechos.

Además, las pocas fuentes escritas existentes no eran demasiado confiables, por lo que mejor descartarla casi por completo. Heródoto fue el primero en redactar todos los acontecimientos que sucedían en su tiempo, y como resultado encontramos «los nueve libros de la Historia«, un texto que narra no solo sus vivencias en el extranjero, sino las Guerras Médicas, recopilando información y luego agrupándola en este maravilloso libro.

Heródoto, padre de la Historia. Foto: Wikipedia

Diferente era la definición para el Mundo Grecorromano, ya que para ellos la Historia eran el conjunto de acontecimientos del pasado reciente (muy reciente), considerando todo lo anterior no como historia sino como anticuaria, por lo que no les interesaba registrarlos ni analizarlos.

Ya en la Edad Media comenzaría a tomar cuerpo la definición actual, cuando se considere como objeto de estudio de la Historia el conjunto de acontecimientos pasados remotos y recientes, los cuales plasmaban en papel expresando así los conocimientos e investigaciones de los autores, principalmente en forma narrada muy similar a si fuera un cuento.

De aquí hasta el siglo XIX todo se mantendría de la misma forma, hasta que en ese siglo aparece la figura de Leopold von Ranke, el máximo responsable de que la Historia comience a dictarse en las Universidades europeas y a su vez, el padre de la Historiografía científica. Pero recién en el siglo XX se daría el último paso y fundamental, cuando en Alemania se comienza a enseñar la Historia como Ciencia, con el nombre de Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Berlín.

En varias Universidades del resto del mundo, se enseñaba bajo otros nombres, como pueden ser Ciencias Sociales, Humanidades o Historia y Geografía. Recién llegando a mediados del siglo comienza a enseñarse como disciplina única, principalmente en las universidades europeas y americanas.

En definitiva, la Historia es la ciencia que estudia el pasado y el devenir de la humanidad, intentando ubicar a los diversos protagonistas de ese andar histórico, basándose para ello en varios objetos de estudio, que fundamentalmente se definen aplicando una cierta metodología y aplicándose con un enorme grado de objetividad.

Para ello es completamente necesario dejar nuestras ideologías y prejuicios de lado, aunque lamentablemente muchas veces veamos que no sucede muy a menudo. Pero esta es la mejor manera de enfocar un estudio histórico y obtener así un resultado completamente objetivo e imparcial sobre el tema que estemos desarrollando.

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