Definición de Diplomática

La diplomática es una ciencia que nos permite conocer la autenticidad de los documentos antiguos, así como su contenido. Es de gran validez para el estudio de épocas como la medieval o la moderna.

Volvemos a hacer un post de definiciones. Si anteriormente tratamos teóricamente la arqueología y la paleografía, hoy le toca el turno a la diplomática, una de las ciencias auxiliares que más utilizan los historiadores para acercarse al pasado. Etimológicamente, la palabra “Diplomática” viene del griego diplou (diploma). El término evolucionó en el latín hasta hacer referencia a diversos objetos escritos caracterizados por que sus dos partes constitutivas estaban plegadas sobre sí mismas y cerradas, protegiendo el contenido textual, a veces de carácter reservado o personal (permisos, licencias, etc.). En la Edad Media se precisó su significado, viniendo a designar determinados tipos de documentos, perdiendo importancia el hecho de que estuviesen o no plegados y cerrados.

De esta manera, fueron los humanistas italianos los primeros en aplicar el término para designar las piezas documentales emanadas de la más alta autoridad civil o eclesiástica. Concretamente, fue J. Mabillon quien en su obra De re diplomatica libri sex consagró el concepto de “Diplomática” para aplicarlo a la crítica de documentos de reyes, de papas y de magnates de la Edad Media. Para Mabillon, la acción fundamental de la diplomática consiste en “el arte de distinguir los documentos verdaderos de los falsos”, persiguiendo con ello la explotación del documento como fuente histórica escrita con el fin de esclarecer determinados fenómenos históricos. Sin embargo, hoy día, la limitación en el campo de estudio de la diplomática a la Edad Media ha sido revisada. Ya no se excluyen ni documentos anteriores, ni posteriores para servir como objeto de estudio a esta disciplina. Por lo que, los documentos a estudiar presentan la siguiente triple división: diplomática general y especial, diplomática antigua, medieval y moderna, y diplomática según la procedencia de los documentos (real, pontificia, señorial o privada).

En cuanto objetivos, podemos distinguir los siguientes: hacer una crítica de los documentos escritos, juzgar la autenticidad del documento y su contenido, establecer la tipología del documento, diferenciar las fórmulas de sus elementos constitutivos, datar el documento y su contenido (fecha, tipo de escritura…), y editar y dar a conocer el documento (hacerlo accesible a los historiadores). Por lo tanto, la Diplomática se puede definir como la ciencia que estudia los documentos antiguos, las partes que lo forman, así como la categoría en la que se clasifican. Es necesario saber antes paleografía. En definitiva, la diplomática es la ciencia del documento, al que analiza críticamente todo su conjunto para demostrar su autenticidad y establecer su valor como fuente histórica. Para ello, hemos de delimitar su campo de estudio, definiendo el concepto de documento y su clasificación, algo que haremos en otro momento.

Foto: Bill Tyne

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