¿Cuál es el origen de las Cruzadas?

Las Cruzadas es uno de los temas más notables de la Historia, y por ello debemos tratarlo, comenzando con sus orígenes y los motivos por los cuales el Papa Urbano II decide iniciarla, aunque será un tema que nos llevará unos cuantos artículos.

Las Cruzadas todos las conocemos, y nada nuevo descubriremos si decimos que fue el enfrentamiento entre cristianos y musulmanes, convocadas y dirigidas por el Papado, pero ¿cuál es su origen? ¿Cuáles fueron los motivos que impulsaron al Papa Urbano II a llevarlas adelante? A esas dos preguntas, nos abocaremos hoy aunque en un futuro no muy lejano, debamos continuar con este tema pues, es muy extenso.

A modo introductorio, sabemos que las hostilidades entre musulmanes y cristianos dominaron toda la Edad Media, e incluso antes de las Cruzadas, los cristianos arremetieron contra los sarracenos en varias campañas, aunque la más notable y conocida es la célebre Reconquista Española.

El origen de las Cruzadas lo encontramos en el año 1095, cuando desde Clermont, el Papa Urbano II predicó una solemne exhortación, teniendo como motivo principal la liberación del Santo Sepulcro. Para comprender este tema, debemos remontarnos a su época y recordar que desde la apoderación del Califato de Bagdad, los turcos perdieron la política de tolerancia que siempre los había caracterizado (al menos hasta ese entonces).


Así es que, tanto los peregrinos que acudían al Santo Sepulcro, como las comunidades cristianas ubicadas en sus alrededores, comenzaron a ser perturbadas por los musulmanes. Así es que las Cruzadas representarían una sagrada misión donde se procuraría reconquistar el Santo Sepulcro de las manos turcas, con el fin de restaurarlo en su función de santuario principal cristiano.

Pero había otro motivo por el cual al Papado le convenía que esto sucediese, pues era la gran oportunidad que tenía de unificar la Iglesia que hasta ese momento, estaba disociada en Oriente y Occidente. Pero además de ello, era la posibilidad de aumentar su prestigio en el propio Occidente pues, hacía muy poco tiempo que se había derrumbado por los conflictos entre el Papado de Gregorio VII y el Imperio, dominado por Enrique IV.

Así es qué, Urbano II encontró en esta Cruzada, la oportunidad imperdible de alcanzar varios objetivos que se había propuesto, algo que conseguiría pues, la acogida recibida en el mundo cristiano fue realmente favorable, logrando restablecer el dominio de la Iglesia en el mundo occidental, claro que no en ese mismo instante, sino a lo largo de los años.

Para no abrumaros, dejaré este tema por aquí y la promesa de continuar con este tema, comenzando con el próximo post donde hablaremos de las causas por las cuales los fieles realmente acogieron muy bien la idea de una Cruzada, que no tardaría demasiado tiempo en llegar.

Imagen 1: Estatua de Urbano II. Jastrow en Wikimedia
Imagen 2: Representación de la Exhortación de Urbano II en Clermont. Hossmann en Wikipedia

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