Corsarios, bucaneros, filibusteros y piratas

Los conocidos como piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros han sido tradicionalmente retratados como malvados, sanguinarios y en muchas ocasiones mutilados, con patas de palo, parches… Las razones pueden parecer obvias. Y es que estos personajes suponían una grave amenaza a los imperios de la Edad moderna que estaban muy ocupados saqueando el Nuevo Mundo y no tenían la intención de compartir el botín.

Los conocidos como piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros han sido tradicionalmente retratados como malvados, sanguinarios y en muchas ocasiones mutilados, con patas de palo, parches… Las razones pueden parecer obvias. Y es que estos personajes suponían una grave amenaza a los imperios de la Edad moderna que estaban muy ocupados saqueando el Nuevo Mundo y no tenían la intención de compartir el botín.

La piratería es una actividad tan antigua como el mismo mundo y seguramente comenzó a la par de la misma aparición de la navegación.

Una de las referencias más antiguas a los piratas se encuentra en Julio César que fue secuestrado en el 78 a.C cuando navegaba por aguas del Egeo rumbo a Rodas. César paso una temporada con ellos soportando sus burlas mientras este les repetía que se ocuparía personalmente de atraparlos y ajusticiarlos. Años después César cumplió su promesa y antes de ser ajusticiados en la cruz, castigo para los ladrones, les permitió cortarse la garganta.

Sin embargo la leyenda tradicional de los piratas se encuentra presente en la época que siguió al descubrimiento del Nuevo Mundo. Hay que destacar que los piratas mas importantes no fueron los que la literatura cuenta o los que la propaganda de la época condenaba sino que fueron precisamente piratas como los ingleses Henry Morgan o Francis Drake los que harían de esta actividad todo un arte y que llegado el momento fueron recompensados con destacados puestos en la administración británica e incluso premiados con títulos nobiliarios.

Otras naciones “respetables” también se servirían de piratas al servicio del Rey para realizar incursiones de ataque y saqueo a puertos navales de otras naciones o en abordajes de barcos para obtener las riquezas que transportaban y enjuagar los gastos que suponía tener en Europa una legión de petimetres cortesanos y nobles corruptos.

Francis Drake puede considerarse como el “mejor” de los piratas ya que sólo él y con sus incursiones, consiguió reunir tal cantidad de oro que permitió a la reina Isabel terminar con la agobiante deuda por la que pasaba el país. Y no sólo eso sino que Inglaterra continuo esta lucrativa actividad, legal para los imperios, ilegal para el resto.



Los historiadores han estimado el valor del oro y la plata que transportaba el buque que capitaneaba Drake, el Golden Hind,cuando aún era un simple pirata. Se ha calculado que entre 300.000 y 1.500.000 de libras de la época. Esta tremenda cantidad de dinero y las que llegaron en esta época, puede ser considerada sin lugar a dudas, el origen del imperio británico, el mayor imperio de la historia.

John Meynard Keynes sentencia lo siguiente. “Más aún, el botín traído por Drake en el Golden Hind puede considerarse justificadamente como la fuente y el origen de la inversión extranjera británica. La Reina Isabel pagó con esos ingresos el total de la deuda extranjera e invirtió parte de los excedentes (alrededor de 42.000 libras) en la Compañía del Levante; básicamente a partir de los beneficios de la Compañía del Levante se formó la Compañía de las Indias Orientales, cuyos beneficios durante los siglos XVII y XVIII fueron los fundamentos principales de las conexiones externas inglesas; y así sucesivamente. Teniendo esto en cuenta, el siguiente cálculo puede divertir a los curiosos. Actualmente (en cifras aproximadas) probablemente nuestras inversiones extranjeras nos rinden alrededor de un 6,5% neto, de lo cual reinvertimos fuera la mitad, digamos 3,25%. Si eso es así en promedio, un cálculo somero de lo que ha estado ocurriendo desde 1580 indica que las 42.000 libras invertidas por Isabel a partir del botín de Drake en 1580 habrían acumulado en 1930 el total aproximado de nuestras inversiones extranjeras actuales, es decir, 4.200 millones o, digamos 100.000 veces más que la inversión original. Más aún, podemos verificar la precisión de esta supuesta tasa de acumulación alrededor de 120 años después de iniciada, ya que a finales del siglo diecisiete, las tres grandes compañías comerciales –la Compañía de las Indias Orientales; la Real Africana, y la de la Bahía de Hudson- que constituían la mayor parte de la inversión extranjera de la época, éste es exactamente el orden de magnitud que alcanzarían las 42.000 libras en 120 años con un crecimiento del 3,25%”.

Así que ante semejantes cifras que se puede decir de personajes de tercera como Barbanegra, Barbarroja, Jean Nau “El Olones” y otros. Que eran sanguinarios y crueles en su mayoría, si cierto, pero ¿a acaso lo eran menos los piratas imperiales al servicio de sus graciosas majestades?.

Francia obtuvo enormes riquezas gracias a la trata de esclavos durante el siglo XVIII y los Países Bajos fueron la primera nación en fundar la primera compañía comercial de la historia y una de las mas lucrativa a costa del botín extraído de Indonesia desde 1650 hasta 1780, sin embargo sobre estas naciones no se ha vertido toda la propaganda que han recibido piratas y filibusteros de tercera.

Las tripulaciones piratas a menudo se encontraban dotadas de árabes expulsados de la península ibérica por los reyes católicos que junto con hombres de mar y antiguos marineros de las marinas de guerra europeas formaron con el tiempo temibles amenazas al comercio marítimo.

Hacia 1504 aparece en el Mediterráneo el legendario Arouj Barbarroja (el primer Barbarroja) cuya primera acción que es la captura de unas galeras pontificias entre Génova y Civita Vecchia, hecho que le valdrá un gran prestigio personal. Barbarroja, compartirá el mando de su ahora nueva actividad con su hermano Khirz (o Keir-Ed-Din) y a la muerte de Arouj, Keir-Ed-Din le sucederá, dándose inicio a una larga serie de expediciones marítimas que desembocaran incluso en ataques contra las costas de estados europeos.

Las clásicas banderas piratas eran izadas exclusivamente en el momento del inicio del ataque y cada buque portaba un tipo de diferente de estandarte. El dibujo mas clásico era el de un reloj de arena, que pretendía avisar a aquellos que lo veían sobre lo inminente de su tiempo de vida. En realidad la bandera pirata tendía a ejercer un efecto de guerra psicológica sobre el adversario, infundiendo miedo para que este desembocara en inoperancia, facilitando así la labor de los piratas.

Sea como fuere, el caso es que, un parte de los piratas no eran tan sanguinarios ni tan románticos como se les ha pintado y simplemente buscaban una forma diferente de vida y si tenían que robar a “ladrones” de cuello blanco, pues se les robaba.

Entre ellos se encontraban marginados de todas las condiciones que al mismo tiempo tenían un espíritu aventurero y con un fuerte sentimiento de rebeldía hacia las rígidas formas establecidas reinando entre la tripulación en un sistema verdaderamente anarquíco (que no de desorden), por el cual todos colaboraban en el beneficio común sin estar sujetos a la autoridad de nadie ni a escalafones. De esta forma, el barco era propiedad de toda la tripulación y el capitán era elegido por todos y podía ser destituido de la misma forma.

Como decía Samuel Bellamy, “Mientras los barcos mercantes roban a los pobres protegidos por la ley, los piratas robamos a los ricos protegidos por nuestro propio valor”.

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

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