Caballeros Templarios

Los Templarios, una organización que despierta a día de hoy, muchas incógnitas. No sabemos muy bien cuánto poder tenían, pero sí el suficiente como para llegar a ser la orden religiosa más fuerte en la Edad Media.

Los Templarios han de ser una de las organizaciones más misteriosas, admirada y estudiadas en todos los tiempos. Encierra muchos misterios como para no ser objeto de obsesión de muchos investigadores, tanto profesionales como aficionados, y aún a día de hoy, desconocemos por completo muchas cosas.

Jacques de Molay, Gran Maestre de la Orden del Temple

¿Qué hacían? ¿Qué pretendían? ¿Cuánto poder tenían? ¿Eran realmente una organización, no sólo poderosa, sino también poseedora de una riqueza incalculable? Muchas preguntas y pocas respuestas para satisfacerlas, pero en este artículo intentaremos acercarnos un poco más a la gran Orden del Temple y sus integrantes, los Templarios.

Según la leyenda, los caballeros templarios se fundaron en 1118 con el objetivo de proteger a los viajantes que se dirigían hacia Jerusalén. En esa ciudad, un grupo de monjes guerreros estableció un cuartel general desde el cual pensaban sus misiones. A su debido tiempo, se hicieron con el Arca de la Alianza, escondiéndose para custodiarla.

Estos grupos de templarios juraron fidelidad al Papa, aunque sus creencias no eran exactamente ortodoxas. Ellos creían que Jesucristo había tenido tres hijos con Maria Magdalena, quien se trasladó a Francia depuse de la muerte de Jesús. Los descendientes de esta relación se casaron con derechos, por lo que existían ciertos miembros de la nobleza que tenían sangre divina recorriendo por sus venas.

La misión de estos caballeros templarios era vigilar y proteger la vida de estos descendientes de Jesús, pero cuando no estaban ocupados en esta labor, se las arreglaron para ir consiguiendo un imperio financiero con grandes propiedades. Se cree que ellos fueron los responsables de la creación del sistema bancario internacional.

Estos hijos de Jesús y sus descendientes, iban a la Tierra Santa para depositar dinero en una sucursal local, a cambio de una carta de crédito, que podían utilizar a lo largo de su trayecto por la ruta.

En los albores del siglo XIV, la Orden de los Templarios se había convertido en la orden religiosa dominante de Europa. Fueron más de 7.000 miembros y realizaron casi 900 castillos y, lo más importante, controlaban una riqueza inimaginable.

El Rey Felipe IV de Francia debía a los templarios una enorme cantidad de dinero, pero no por no poder pagarlo, sino porque no quería, así que junto con el Papa Clemente V diseñaron un plan para librarse de ellos. El año 1307, este Papa convocó a Jacques de Molay, Gran Maestro de la orden, a París. Él y todo su equipo fueron detenidos por el rey Felipe y entregado a la soberana inquisición. Así, los hombres del rey se extendieron por todo el país. En dos días arrestaron a más de 15.000 hombres asociados con el acusado.

Algunos de los templarios emigraron y se escondieron en Portugal, donde por unos cuantos años disfrutaron de la protección del rey. Otros, según se cree, huyeron a Suiza y Escocia, pero no se tiene documento escrito de estos movimientos.

El papado disolvió a la fuerza la organización, cuando en marzo de 1312 emite una bula papal anunciando que acusaba a los templarios de haber caído en el pecado de la apostasía, la idolatría, el crimen mortal de los sodomitas y otras varias herejías. Así, el Papa se desvinculaba de la organización de los templarios, pero lo peor de todo, los condenaba como herejes.

Jacques de Molay y Geoffroy de Charnay quemados en la hoguera

Dos años después, en marzo de 1314, Jacques de Molay fue condenado a cadena perpetua por la Inquisición. La sentencia fue anunciada durante una ceremonia pública realizada en la maravillosa catedral de Notre Dame, en París. Molay no fue ejecutado ya que recibió clemencia, porque hizo una confesión completa, pero posteriormente se retractó de todo lo que había confesado, exclamando: “Confieso que soy culpable de la mayor infamia. Pero la infamia es que he mentido. He mentido al admitir que mi orden era desagradable, como así en todos los otros cargos establecidos. Declaro y declaro que la Orden es inocente. Su pureza y Santidad nunca fueron profanadas. En verdad, había declarado lo contrario, pero lo hice por miedo a horribles torturas”.

Así, en lugar de cadena perpetua, Molay y su subordinado Geoffroy de Charnay fueron quemados vivos en una hoguera, tres días después. La ejecución se realizo en la Isla de Javiaux en el Sena, no lejos de Notre Dame, sufriendo una muerte lenta pues más que fuego, les quemaron con el humo y carbón.

Finalmente, la Iglesia tomó posesión de los bienes pertenecientes a los templarios, pero no hay información sobre si el Arca del Pacto fue llevada a Roma, por lo que se cree que aún está perdida en algún lugar del mundo.

Aún se discute si los Templarios existen o no, e incluso hay una rama de la masonería que se llama precisamente así, pero no queda muy clara su existencia. Incluso podemos encontrarnos la OTO (Ordo Templi Orientis), pero sucede lo mismo que lo mencionado anteriormente, no se puede precisar si son descendientes de la gran orden del pasado.

Imágenes: Dominio Público

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