Atlántida, ¿existió realmente?

El misterio de la Atlántida entró en la historia con unas cuantas frases de un diálogo platónico. Las primeras referencias conocidas a la Atlántida aparecen en dos de estos diálogos, el Timeo y el Critias.

El imperio de la enigmática Atlántida desafía el ingenio de los investigadores en los últimos veinticinco siglos. Miles de volúmenes se han dedicado al tema. Aproximadamente el mismo número de hipótesis se hicieron sobre la ubicación de la Atlántida.

Alrededor del 355 aC, Timeo y Critias sustentan el mito de la Atlántida. Al igual que otras obras del filósofo, los textos son en forma de conversaciones entre varias personas:

  • Sócrates, el maestro de Platón
  • Timeo, un filósofo Pitágoras
  • Critias, político sin escrúpulos
  • El general Hermócrates
  • [24d] «… Muchas en realidad y grandes son las obras de vuestra ciudad que son una maravilla, según lo registrado; pero entre todas [24e] destaca una por su magnitud y excelencia. En efecto, nuestros escritos refieren cómo fue que vuestra ciudad detuvo una vez a la potencia que con orgullo -hybrei- avanzaba al mismo tiempo sobre toda Europa y Asia (Menor), partiendo de fuera, desde el piélago del Atlántico. Entonces era posible atravesar aquel piélago, porque tenía una tierra insular delante de la boca que vosotros nombráis, según dais a conocer, Columnas de Hércules; la tierra insular que era más grandiosa en poder que la Libia y el Asia (Menor), y desde la que se asciende hacia otras tierras insulares, que los de entonces podían pasar, y también desde estas tierras insulares [25a] hacia toda esta tierra firme de enfrente que rodea a ese mar verdadero. Por otra parte, lo que está dentro de la boca que mencionamos, aparece como un puerto estrecho a cualquiera que navegue hacia dentro (hacia el interior del Mediterráneo). Pero este piélago realmente rodea por completo a la misma tierra que en verdad -justamente- es denominada como tierra firme. En cuanto a la tierra insular Atlántida, esta era grandiosa, confederada, maravillosa y poderosa; de reyes que gobernaban, además de en toda la tierra insular en muchas otras tierras insulares y regiones de la tierra firme, y también sobre estas -regiones- del interior, hacia acá, que son las primeras de [25b] Libia, por un lado, hasta cerca de Egipto, y las de Europa hasta la Tirrenia (península itálica). Toda esta confederación sometió a la fuerza por un lado a vosotros, y por el otro a nosotros, y a todos los lugares del interior de la boca (del Mediterráneo) sometió a la misma vez con un ataque esclavizador. En ese momento, ¡o Solón!, realmente vuestra poderosa ciudad fue ante todos los hombres diáfana y excelente, y se hizo valiente, poniéndose al frente de todos en el coraje y las técnicas sobre la guerra, [25c] mientras que por otra parte fue líder también de los helenos, y aunque la misma se vio forzada a quedarse sola cuando los demás se separaron, al producirse los riesgos más extremos, no obstante, fue la dominadora de los que estaban sobre la armada (atlante), a la cual detuvo. A los que aún no éramos esclavos nos evitó ser esclavos, a los demás, a cuantos habitan hacia dentro de los confines de Hércules (en el Mediterráneo), generosamente -a todos- liberó. Posterior al tiempo de los seísmos excesivos y de los cataclismos originados [25d] en un día y una noche terriblemente penosa, la clase guerrera vuestra, toda a la vez, se ocultó bajo la tierra, y la tierra insular de la Atlántida, de forma similar, debajo de la mar desapareció; por ello ahora es intransitable e inescrutable la salida por aquél piélago de fango, de poca profundidad, que es un auténtico impedimento que la tierra insular produjo al asentarse. …»

    Timeo, traducción de Georgeos Díaz-Montexano (2000-2005) en Wikisource



    Este pasaje del Timeo, detallado y confirmada en el Critias (o Atlantis), uno de los diálogos de Platón, mantiene el «misterio de la Atlántida» desde hace casi veinticinco siglos.

    Sabemos que la información transmitida por Platón viene de una tradición egipcia recogida por Solón, uno de los sabios de Atenas que le dio sus primeras leyes. Los sacerdotes de Sais han comunicado a la viajera griega lo que sabían acerca de la misteriosa isla y la influencia que ella tuvo.

    De acuerdo con los egipcios, nueve mil años antes de la llegada de Solón, los antepasados de los atenienses habrían repelido a los invasores de Occidente, ya que un vasto continente «más grande que Libia y Asia juntas» que se encontraba delante de las columnas Hércules, el nombre antiguo del Estrecho de Gibraltar. (Para los griegos, «Libia», fue una vasta región de África.)

    De acuerdo con los sacerdotes de Sais, los atenienses habían logrado superar este formidable poder, pero a costa de terribles sacrificios. De hecho, su victoria habría sido conseguida después del cataclismo que destruyó el imperio atlante.

    Si el Timeo evoca el extremo de la isla Atlántida, el Critias proporciona más información sobre su historia, su organización y sus recursos.

    Poseidón, dios del mar, que le han dado un título real a Atlas. Esto habría dado su propio nombre y las leyes generales del imperio occidental.

    Según el relato de Platón, la riqueza mineral de la isla Atlantis era considerable. Había oro, pero el mineral principal era el Orichalcum, que muchos historiadores, en este caso, identifican con el ámbar de las costas bálticas de Europa.

    El suelo estaba cubierto de bosques, que proporcionaban grandes cantidades de madera para la construcción de barcos. La Ganadería y caza abundaba, y campos de cereales y huertas. En resumen, la isla de la Atlántida era una especie de tierra exuberante.

    Se demostró, de acuerdo con el relato de Platón, que había muchos elefantes. La piedra era de buena calidad y permite la construcción de monumentos. El amigo de Sócrates dice: «Los atlantes extraían la piedra de debajo de la periferia de la isla central.»

    La fuerza militar de la Atlántida era proporcional a la riqueza de su país: una flota de 1.200 buques, un ejército de diez mil carros …

    Por supuesto, las cifras comunicadas por Platón, debe considerarse con sospecha. No reflejan un orden de magnitud menos impresionante. Por desgracia, el Critias nunca fue terminado y su autor no ha tenido tiempo para contarnos en detalle el fin del imperio atlante.

    En busca de la Atlántida

    Curiosamente, la existencia de tal estado no fue confirmado por otras cuentos que se mantienen desde la antigüedad. En los textos homéricos, nos encontramos con el nombre de Atlas, la isla Ogigia, donde se encuentra la temida Calypso, que podría ser la Atlántida. Pero ofrece muy poco parecido con el relato platónico.

    La batalla de Zeus contra los Titanes, que se menciona en la cosmogonía escrita por Hesíodo, también podía recordar la guerra entre los atenienses y los Atlantes. Es una suposición peligrosa.
    Ya en la época de Platón, uno tiende a dudar de la autenticidad de la historia transmitida por Solón.

    Crantor de Soli, el primer comentarista de Platón, había viajado a Egipto para verificar con los sacerdotes de Sais, la verdad de los hechos narrados en griego Solón en el siglo VI antes de Cristo.
    No se ha encontrado mucha evidencia: no hay actualmente ninguna fuente egipcia para confirmar el Critias y el Timeo. A menos, claro, si uno se identifica a los atlantes estos misteriosos Pueblos del Mar y el norte de barrido desde Egipto a finales del segundo milenio.

    Un mapa de la Atlántida, realizado en el periodo clásico, desde Platón y Diodoro.

    Posteriormente, muchos de los antiguos filósofos y geógrafos se niegan a tomar en serio la existencia de la isla de la Atlántida.

    Aristóteles, Estrabón, Plinio y Ptolomeo se reían abiertamente de la historia de la Atlántida, mientras que Filón el Judio, Jámblico y Proclo, los filósofos de la escuela neoplatónica de Alejandría, sólo citan a Platón, pero sin añadir nada.

    Desde finales del siglo XIX, muchas teorías han tenido éxito. Pero eso lo dejamos para otro día.

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