Apuntes sobre el origen y la historia de la cerveza

El origen de la cerveza se remontaría a más de 6.000 años atrás, a la época sumeria, o incluso los chinos bebían algo similar que elaboraban a base de la cebada y el trigo, los egipcios también tenían lo propio y así con el paso de los años y las culturas se fue llegando al producto tal como se la conocer hoy día, con Alemania como uno de sus países con más cultura cervecera.

Una de las bebidas alcohólicas más tomadas hoy en día es la cerveza: como todo, también tiene su historia y su origen, que según se cree se retrotraería unos cuantos milenios en el tiempo, entre 10.000 y 6.000 años atrás, en la antigua región de la Mesopotamia, con la civilización sumeria como uno de sus primeros artífices.

El origen de la cerveza se remonta a miles y miles de años atrás

Los chinos, por su parte, también tuvieron su propia especie de “cerveza”, hace unos 4.000 años según registros, que llamaban “Kiu”, y que se elaboraba a partir de cebada, trigo, arroz, mijo y espelta.

Los egipcios también hacían cerveza a partir de panes de cebada poco cocida que fermentaban en agua, y que denominaban “Zythum” (vino de cebada, sería su traducción).

Versiones distintas habrían tenido los autóctonos americanos, antes de la llegada europea, y la antigua Britania, ya que el trigo era el grano principal que empleaban para hacer este brebaje fermentado.

Plantación de cebada, cereal a partir del cual se fabrica la cerveza

En un principio, la cerveza era más consistente y se la considerada como un alimento más por sus nutrientes y poder energético, al tiempo que se le atribuía ciertas propiedades medicinales, en especial, en la civilización egipcia.

En este último caso es donde se han encontrado mayores huellas sobre esta bebida que, en un principio, elaboraban a partir del trigo, para luego ser sustituido por cebada. Así también, los egipcios solían prepararla añadiendo otros ingredientes nutritivos como dátiles, al tiempo que la endulzaban con miel y solían perfumarla con canela.

En el siglo XII, el rey Juan Primus (de Fresnes, Flandes y Bélgica, quien fue conocido como Gambrinus y es considerado patrono no oficial de la cerveza), fue protagonista de un capítulo importante en la historia de esta bebida, ya que combatió el hambre de su pueblo con el cultivo de la cebada y le dio un fuerte impulso a la fabricación de cerveza.

Ya por el siglo XV, en Bélgica, los monjes refinaron el proceso de elaboración e introdujeron el uso del lúpulo, esta particular planta que le otorga a la bebida su sabor amargo y característico.

Así también, para el 1.500, Alemania -otro de los países significativos en la historia de la cerveza y cuyas influencias llegan a nuestros días-, ya contaba con cerca de 500 claustros donde se elaboraba y comercializaba cerveza: solía ser muy consumida entre los monjes y más en época de Cuaresma, momento en que se prohibía la ingesta de vino.

Un dato histórico relativo a Alemania es que, según se puede leer en una enciclopedia germana de 1645, las tribus antiguas del país bebían “mer”, un brebaje fermentado que era tradicional entre los autóctonos. En esta región, así como en Inglaterra, de climas fríos, el cultivo de la cebada era mucho más factible y frecuente que el de la vid (para hacer vino).

Lo cierto es que Hamburgo y Zittau fueron las ciudades germanas donde se instauraron las primeras fábricas de cerveza, y en el siglo XV el duque de Baviera Guillermo IV promulgó la ley que establecía su “pureza” y dejaba atrás el uso de otros ingredientes más allá de la malta de cebada, agua, lúpulo y levadura.

La época de mayor difusión para esta bebida comenzó en el siglo XVIII, con la incorporación de la máquina de vapor a la industria cervecera y la posterior nueva fórmula de producción en frío.

Fotos Wikimedia 1 y 2

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