Antecedentes de la Primera Revolución Industral (1760-1870)

La Revolución Industrial es luego de la Revolución Neolítica la segunda que logró reformar y transformar íntegramente la sociedad y sus estructuras, pero para poder comprenderla por completo debemos conocer algunos antecedentes que incluyen por supuesto, varias revoluciones menores, siendo la principal la agrícola.

En cualquier momento, todos los que estudiamos la historia, tanto docentes como historiadores o investigadores deberíamos comenzar a delinear la nueva época en la que nos encontramos. Es decir, estamos viviendo una nueva era, la tecnológica, y es hora de comenzar a delinearla y sobre todo definir cuando pudo haber comenzado.

Maquina de vapor rocket Stephensons

Stephensons Rocket, primeras máquinas de vapor. Foto: Stanmar en Wikipedia

En lo personal creo que es un desarrollo que debería tener como punto de partida la década de 1960 con la conquista del espacio ya que desde allí se vienen obteniendo resultados cada vez más sorprendentes. Y más si hablamos de las cosas que existen hoy que hace diez años ni parecían que podrían inventarse. Es que la última gran revolución fue la Industrial que será el punto que trataremos en este momento.

Al menos veremos las causas de la llamada Primera Revolución Industrial que se llevó a cabo desde 1760 a 1870, el que no fue más que un proceso en todo el mundo occidental que se dio muy lentamente, pero con cambios que fueron muy pero muy profundos donde se modificaron todas las estructuras, ya sean sociales, ideológicas y sobre todo económicas.


En esto creo que todos estamos de acuerdo con las sabias palabras del pensador inglés Thomas Carlyle (1795 – 1881) al expresar «El hombre es un animal que usa herramientas«. Una enorme realidad y más si tenemos en cuenta que desde la misma prehistoria el hombre las ha empleado. Y es que existieron solo dos revoluciones hasta el momento que lograron modificar la forma de producción, decimos la Revolución Neolítica y la Revolución Industrial.

La segunda que es la que nos interesa en este momento, es la que se mantiene hasta nuestros días aunque como mencioné antes, ya es hora de ir pensando en una «Tercera Revolución» (la tecnológica) y se caracterizó por sentar las bases por las cuales aún hoy vivimos y para poder reducir toda la explicación a su mínima expresión, basta con decir la industria.

Pero para que exista ésta debieron acontecer una serie de cosas anteriores para que llegara la gran revolución. Entre sus antecedentes encontramos por ejemplo la Revolución Comercial, iniciada entre los siglos XVI y XVIII donde la navegación y el comercio de ultramar se expandió de una manera sorprendente, creando relaciones comerciales con Asia, América y África. En otras palabras, comenzó a unirse el mundo.

Toda esta expansión generó una gran demanda y para poder satisfacerla fue necesario que las industrias comenzaran a crecer y pese a las medidas tomadas, que consistía en dejar de lado los gremios y el comerciante comenzó a darle al maestro artesano las materias primas para luego comprarle el producto manufacturado (llamado servicio doméstico ya que trabajaban en sus casas) la demanda los seguía superando.

Maquina de vapor

Watt Etsiim, de las primeras máquinas a vapor. Foto: Fenice en Wikipedia

Y allí surgen las primeras máquinas y conjuntamente las fábricas, lo que favorecían una mayor producción en menor cantidad de tiempo naciendo en este tiempo también, el famoso capitalismo comercial que generaba grandes acumulaciones de capital que luego darían paso a la formación de los bancos.

Otra de las Revoluciones anteriores a la Industrial es la Científica, un acontecimiento del siglo XVII que permitió la aplicación de nuevos conocimientos a las llamadas técnicas de producción. De aquí nacieron nuevas máquinas y nuevas fuentes de energía que facilitaban el trabajo del hombre.

En un tercer escalón aparecen las Revoluciones Agraria y Demográfica, que ambas favorecieron a la aplicación de la industria. Sobre la demografía debemos destacar que el aumento de la tasa de natalidad y la baja de la mortalidad favorecieron esta explosión demográfica, a un ritmo de 10.7 por mil entre 1800 y 1850.

Pero lo más importante de este momento es la Revolución Agrícola ya que las formas de cultivo que existían en ese momento no permitían abastecer la gran demanda existente y se fueron introduciendo cambios lentamente, pero que favorecieron sobre todo el cultivo en las tierras.

El primer cambio que acontece es el cercamiento de los campos y por ende la desaparición de las tierras comunales, consolidando la propiedad privada y pro supuesto que estimuló la inversión agrícola, generando con ello una nueva mentalidad capitalista en el agricultor. Una de las consecuencias directas de esto es que el trabajador de las tierras comunales, imposibilitado de comprar tierras y con muy pocas posibilidades de ser empleado en el campo, emigra a las ciudades con el fin de asalariarse como trabajador industrial.

El segundo cambio fundamental que se llevó a cabo es la adopción de nuevos cultivos como por ejemplo Towshend, el más mencionado que fue apodado simpáticamente «turnip» (nabo). Este sistema consistía en la rotación de plantación de cuatro hojas, es decir alternar entre cuatro productos diferentes. Nabo, cebada o avena, trébol y trigo, en ese orden era lo ideal para mejorar el rendimiento de la tierra y no tornarla en inutilizable.

El tercer cambio de esta Revolución Agrícola es la introducción de nuevas herramientas de trabajo, como la sembrada mecánica o el arado de hierro colado, favoreciendo así al trabajador ya que requerían mucho menos esfuerzo y una mayor capacidad y velocidad de producción. El aumento de la productividad fue descomunal, no solo de los productos de tierra sino de la ganadería gracias a la mejora alimentación y al cruce entre razas.

Este desarrollo permitió la desaparición de las hambrunas que padecía Europa e incidió notablemente en la explosión demográfica, ya que no solo se bajó la tasa de mortalidad sino que se mejoraron las condiciones de higiene y al mismo tiempo, se descubrieron nuevas vacunas tanto para el hombre como para los animales.

Trabajadores ingleses

Trabajadores ingleses. Foto: Evrik en Wikipedia

Todo esto en conjunto fueron las puntas más importantes de las sucesivas épocas que permitieron que el hombre sentara un nuevo estilo de vida, dejando gran parte de su trabajo en manos de las máquinas aunque por supuesto no todo es color de rosas y muchas de las consecuencias se siguen viendo hoy en día, más que nada con el movimiento obrero.

A partir de este momento es que comienzan a surgir los mismos y nace paralelamente a ellos, las diferentes ideologías de «izquierda«, es decir, socialismo, comunismo y anarquismo, las cuales próximamente marcaremos sus diferencias.

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