Alfonso X “El Sabio”

Alfonso X de Castilla, apodado “El Sabio” ha pasado a la Historia como uno de los principales y más influyentes monarcas medievales del reino de España.

Alfonso X de Castilla, apodado “El Sabio” ha pasado a la Historia como uno de los principales y más influyentes monarcas medievales del reino de España.

Alfonso X "El Sabio" junto a su Corte

Las crónicas lo muestran como un gran rey batallador, estratega, repoblador y aspirante al trono del Sacro Imperio Romano-Germánico pero, por lo que sería recordado tras su muerte, es por sus certeras reformas legislativas y por ser un mecenas de la cultura, ordenando compilar y traducir al castellano todo el saber del mundo clásico a través de la famosa “Escuela de Traductores de Toledo” que el mismo erigió.

En el ámbito jurídico, Alfonso X renovó y unificó los diversos fueros (estatutos jurídicos aplicables en una determinada localidad) que regían sus dominios. Para lograr ese objetivo, redactó el Fuero Real para todas las ciudades del país. De este modo logró unificar la legislación en un solo texto legal de aplicación en todos sus territorios. Así quedaban atrás las disparidades legislativas que entorpecían, entre otras cosas, el tráfico fluido del comercio entre las distintas plazas del reino.

Con respecto a su faceta de promotor y defensor de las ciencias y las letras, hay que tener presente que tal vocación es sin duda fruto de la exquisita educación que recibió en su época de infante.

La educación de Alfonso fue esmerada. A diferencia de otros monarcas, Alfonso demostró desde su niñez una gran sed de conocimiento y un gran respeto a la cultura.

Las condiciones socioculturales presentes en la España de la época, fueron excelentes para la expansión del conocimiento del mundo clásico. Aquel saber se había perdido tras la desaparición del Imperio Romano, cortándose los principales vínculos y canales culturales.

Sin embargo, con la conquista de los territorios hispánicos por los musulmanes, el saber que traían consigo se aposentó en las gentes de Hispania, y junto con la llegada de los emigrantes judíos, se creó un caldo de cultivo excelente para reunificar y expandir aquella cultura “olvidada”.

En éste contexto fue en el que creció el rey Alfonso X, quien ya desde tierna edad demostró grandes dotes artísticas y literarias. Las crónicas, de hecho, apuntan a que escribió varias cántigas de escarnio, un libro de cuentos ejemplares y otros tantos himnos a la Virgen.

Instruido en las principales lenguas de la época, pronto supo que no sólo era su deber como rey, unificar y codificar el “saber antiguo” retornado a la península a través de del pueblo musulmán y hebreo, sino que debía traducirlo, no sólo al latín, también a las vulgares lenguas romance, como el castellano.

¿De qué servía aunar y codificar el conocimiento si éste no era legible para el común del pueblo? Y con este pensamiento erigió el templo del saber y la traducción en Toledo, la denominada “Real Academia de Traductores”, en cuyas labores el monarca practicaba una posición de gestor de toda su actividad, desde las traducciones hasta las ilustraciones de los textos.

Este proyecto convirtió al castellano en lengua culta, tanto en el ámbito científico como en el literario, siendo utilizada además como lengua de la cancillería real frente al latín.

Por todo ello, Alfonso X pasó a ser conocido como “El Sabio”, pues a él debemos el gran avance cultural que experimentó la península durante el siglo XIII, al recuperar toda la tradición y cultura clásica perdida durante siglos.

Imagen: Dominio Público

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...