Tenis: ¿cómo elegir la raqueta adecuada?

Ya llega el buen tiempo y es hora de recuperar actividades que, quizá, teníamos un tanto abandonadas como el deporte. Uno de los más completos es el Tenis y, para practicarlo de forma correcta, es imprescindible elegir bien la raqueta, pues así nos evitaremos muchas lesiones. Aquí explicamos cómo hacerlo.

Ahora que llega el buen tiempo, es recomendable recuperar algunos hábitos que, quizá, habíamos abandonado durante el invierno. Uno de ellos es la práctica de algún deporte y entre los más saludables y completos se encuentra el Tenis, con el que ejercitamos tanto piernas como brazos, además de ser una actividad divertida.

No obstante, aunque no hace falta ser un gran jugador, sí es imprescindible elegir la raqueta más adecuada tanto a nuestras características físicas como a nuestro estilo de juego. De lo contrario, corremos el riesgo de sufrir algún tipo de lesión. Por tanto y al margen de marcas, para escoger nuestra raqueta, debemos tener en cuenta una serie de parámetros.

El Tenis exige una buena raqueta

El Tenis debe jugarse con la raqueta adecuada. En la foto, varias de ellas.

Así, como norma general, tenemos la máxima siguiente: es la raqueta la que tiene que adaptarse a nuestro tipo de juego y no nosotros los que debemos adaptarnos a ella. En este sentido, lo primero que debemos hacer es identificar la amplitud de nuestro swing, es decir, de nuestro gesto o golpeo. Éste puede ser corto o lento, medio o largo. Si es el primero, nos conviene comprar una raqueta de fácil manejabilidad y, sobre todo, potente, pues este tipo de golpeo consigue poca fuerza y es ella la que tiene que proporcionársela a la bola. Estas raquetas deben tener una superficie amplia de contacto –más de 690 centímetros cuadrados-, un marco ancho y poco peso (inferior a 260 gramos).

Para aquellos jugadores que posean un gesto medio, es recomendable una raqueta que conjugue equilibradamente potencia y control. Pueden tener una superficie un poco menor que las anteriores y su marco y peso debe ser intermedio. Ésta es la decisión más fácil, pues basta con escoger una que se halle en la franja central de posibilidades. Por su parte, para quienes posean un gesto amplio, es decir, que lleven bien atrás el brazo para el golpeo y logren imprimir altas velocidades a la bola, lo importante en la raqueta es que facilite el control y la precisión, ya que la potencia la aporta el jugador.

Lo ideal es que sea una raqueta, a un tiempo, delgada, con más peso que las anteriores (orientado hacia la empuñadura) y con una superficie de contacto no tan grande. Por último, también debemos tener en cuenta, a la hora de elegir nuestra raqueta, otros aspectos de nuestro juego, tales como donde efectuamos el golpeo –en el centro de la red o en los laterales- y la velocidad con que somos capaces de hacerlo.

Fuente: Club de Tenis.

Foto: Drnantu.

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