Reiki: ¿curar imponiendo las manos?

Desde la noche de los tiempos, el ser humano ha buscado sistemas con los que curar sus enfermedades. Y, al margen de la medicina académica, se han desarrollado otras alternativas. Una de ellas es el Reiki, que defiende la imposición de las manos para regular la energía vital como medio de curación. Aquí explicamos en qué consiste.

El ser humano lleva buscando, desde la noche de los tiempos, sistemas eficaces para curar sus enfermedades. Todas las civilizaciones han tenido sus métodos de sanación, más o menos rudimentarios o perfeccionados. Y también desde hace siglos existe una Medicina que podríamos llamar académica, que procede nada menos que del griego Hipócrates de Cos (460-370 a. de C.), y otra basada en terapias alternativas.

A ésta última pertenece el Reiki (palabra que significa «poder espiritual»), una milenaria tradición japonesa que dice ser capaz de curar con la imposición de manos a partir de la existencia de una Energía Vital Universal. No obstante, el Reiki es más que una terapia medicinal. Es toda una filosofía de vida cuyo objeto primordial es «cultivar el corazón para mantener el cuerpo sano gracias al poder misterioso del Universo». Y, para ello, propone cinco máximas de vida: «no te preocupes, no te irrites, agradece, trabaja duro y se amable con los demás».

Foto de una sesión de Reiki

Una sesión de Reiki

Todos estos conceptos se hallan en el libro de Mikao Usui, un monje zen japonés del siglo XIX que puede considerarse el creador del Reiki, al menos en su variante moderna. Tras un retiro espiritual, este sacerdote dijo haber redescubierto lo que -según él- era una técnica de sanación milenaria que llevaba muchos siglos olvidada.

La terapia curativa del Reiki se basa, como decíamos, en la imposición de manos. Un emisor transmite su energía vital (o ‘reiki’) a un receptor que, mediante este trasvase, alivia o incluso cura sus molestias y enfermedades. Se apoya, por tanto, en la creencia hinduista de que la buena salud del organismo se debe al correcto fluir de la citada energía vital a través de los chacras. Consecuentemente, la enfermedad se derivaría del mal funcionamiento o bloqueo de la energía en uno o varios de ellos. Y también en consecuencia, el sanador, con la imposición de sus manos desbloquearía esa situación restaurando la salud del paciente.

A fuerza de parecer escépticos, debemos señalar que, por mucho que alguien nos lo diga, naturalmente, el Reiki nunca puede utilizarse reemplazando a la medicina científica. De hecho, las pruebas clínicas realizadas, no han mostrado ningún fruto curativo más allá del simple efecto placebo. Pero ello no significa que sea una terapia perjudicial. Es más, en algunos hospitales se viene utilizando como un complemento al tratamiento médico con buenos resultados, aunque más de tipo psicológico que físico, es decir, que refuerzan el ánimo del paciente que cree en las posibilidades del Reiki.

Fuente: Mapfre Salud.

Foto: Khatawat.

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