¿Qué es y cómo se desarrolla el Ramadán?

El ayuno está presente en casi todas las religiones. En la musulmana, éste se produce durante el mes del Ramadán, cuando los creyentes no pueden ingerir alimentos desde el alba hasta la puesta del Sol. Pero esta conmemoración incluye otras obligaciones y acontecimientos. Aquí los explicamos.

El mandamiento de ayuno temporal es algo que se encuentra presente en casi todas las religiones. No otra cosa es, por ejemplo la obligación de no comer carne los viernes de Cuaresma en la cristiana (distinto es que pocos lo cumplan).

En lo que respecta a la islámica, este ayuno viene marcado por el Ramadán que consiste, básicamente, en no ingerir alimentos desde el alba hasta que se pone el Sol y que dura un mes, el noveno del calendario musulmán.

Foto de la mezquita de Molla (Estambul)

Mezquita de Molla, en Estambul

Se trata de un mandamiento del Profeta y de él están excluidos los niños, los ancianos y las mujeres embarazadas o que se encuentren en la menstruación. No obstante, los primeros, aunque no tienen la obligación, suelen practicarlo también –siempre que estén sanos– con objeto de que se acostumbren para cuando sean mayores.

Además del ayuno, el Ramadán impone otras obligaciones como no mantener relaciones carnales, no tener malos actos ni pensamientos e incluso buscar un estado de paz en el que no se produzcan fuertes cambios de ánimo.

De este modo, el musulmán debe ingerir alimentos en la madrugada, antes de la salida del Sol e igualmente después de que éste se pone, momento éste último en que, además, debe orar y suplicar.

Igualmente, el Islám señala que, durante este tiempo, el creyente debe aumentar su lectura del Corán y la oración. Además, durante el ayuno, tiene que usar el ‘siuák’, un trozo de rama de árbol que se halla en la península arábiga y posee muchos beneficios para la boca.

Por otra parte, cuando un musulmán rompe el ayuno un día por causa de fuerza mayor, incumpliendo así el Ramadán, tiene que recuperarlo posteriormente.

Pero la tradición señala que, si lo hace de forma voluntaria, tiene que pagar el ‘Kaffárah’, que consistía en liberar a un esclavo o dar de comer a sesenta pobres y, en caso de que nada de ello pueda hacerse, ayunar uno mismo durante sesenta días.

Además, el Ramadán trae consigo uno de los acontecimientos más relevantes para un musulmán: la ‘Lailat-ul Qadr’ o ‘Noche del Destino’, que conmemora aquélla en que Mahoma recibió la primera revelación del Sagrado Corán y así comenzó su labor como mensajero de Allah o Alá.

Pero también en esta época se conmemoran otros acontecimientos como la muerte de Jadiya, esposa de Mahoma y primera musulmana o la Batalla de Badr, entre los primeros creyentes y sus enemigos de La Meca.

Fuente: Islám Hoy.

Foto: Mezquita de Molla (Estambul): David Benito en Flickr.

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