Motos: ¿cómo elegir la adecuada?

El mundo del motociclismo es, sin duda, apasionante y adictivo. No obstante, no se trata de una afición barata y, además, a la hora de comprar una máquina hay que tener en cuenta varios aspectos, tales como el uso que le vamos a dar o nuestra experiencia. Aquí repasamos los más importantes de ellos.

Sin duda, el mundo del motociclismo es especial. Cabalgar a lomos de uno de estos vehículos supone una extraordinaria experiencia que, casi siempre, resulta adictiva. No es extraño que haya millones de practicantes en todo el mundo a quiénes no les importa recorrer cientos de kilómetros solamente por el placer de pilotar su moto. Ni que, cuando existe una concentración, se reúnan miles de ellos llegados desde distintos puntos del mapa.

No obstante, no se trata de una afición barata, pues, aparte de la compra de la máquina, hay que pagar seguro, impuestos y equiparse con elementos que, por ejemplo, un coche no requiere, tales como el casco, los guantes, el mono o las botas. Por todo ello y al margen de marcas comerciales, debemos tener claro qué moto se adapta mejor a nuestras circunstancias.

Foto de una Harley-Davidson

La mítica Harley-Davidson

En este sentido, lo primero que debemos tener en cuenta es el uso que le vamos a dar. No es lo mismo utilizarla para la ciudad que hacerlo para carretera ni usarla a diario que hacerlo ocasionalmente. Para circulación urbana, lo ideal es una moto tipo scooter, más barata, cómoda y de menor consumo. Sin embargo, para carretera, siempre es más recomendable una de cilindrada media o alta, que cuenta con mayores prestaciones. Asímismo, debemos tener en cuenta también si vamos a utilizarla solos o acompañados pues en este último caso también es importante el confort.

Por otra parte y quizá más importante, es necesario tener en cuenta que, cuanta mayor potencia tiene una moto, más difícil es de manejar. Por ello, si somos principiantes, lo más aconsejable es empezar por una de pequeña cilindrada y, a medida que vayamos cogiendo experiencia, dar el salto a una de más potencia. Para comenzar, puede ser interesante una de 250 centímetros cúbicos que, por cierto, no andan nada mal.

También la cuestión económica es importante. Si no queremos gastar mucho dinero, podemos empezar con una máquina de segunda mano. No obstante, en este caso, es recomendable asegurarse bien de que se encuentre en buen estado. Conviene pedirle el historial de cuidados y revisiones a su antiguo dueño y realizarle un análisis que incluya la cadena de transmisión, frenos y sus pastillas, dirección, neumáticos, etc. Si carecemos de conocimientos para hacerlo, podemos llevarla a un taller. Y, por supuesto, asegurarnos de que la documentación está en regla. Con todas estas premisas en mente, ya podemos comenzar a mirar la amplia oferta del mercado.

Fuente: Motor pasión motos.

Foto: Martín Pettitt.

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