Cultivar cebollas en tu propia casa

La cebolla es una de las hortalizas más utilizadas en la cocina. Además, posee numerosas propiedades saludables que ayudan a prevenir ciertas enfermedades. Su cultivo es muy sencillo, pues es una planta fuerte. Incluso podemos hacerlo en nuestra propia casa. Aquí explicamos cómo hacerlo.

La cebolla es una de las hortalizas más utilizadas para cocinar, bien como parte importante en algunas recetas de platos –por ejemplo, las cebollas rellenas-,  bien como condimento para dar sabor a los guisos o, sencillamente, en ensaladas.

Además, posee numerosas propiedades beneficiosas para el organismo. Al ser diurética, es un potente depurativo de la sangre y, además, ayuda a prevenir infecciones.

Foto de unas cebollas

La cebolla es una hortaliza muy saludable

Esto es muy importante para personas que padecen determinadas enfermedades, como por ejemplo la diabetes, pues necesitan que su sangre se conserve libre de impurezas.

Por si ello fuera poco, es buena para curar todo tipo de afecciones respiratorias y contiene numerosas vitaminas y sales minerales que el cuerpo necesita, además de hierro, magnesio, sodio y calcio.

Aunque, lógicamente, se puede comprar, también podemos cultivarla nosotros mismos en cualquier rincón como por ejemplo el jardín o, sencillamente, la terraza. Para este último lugar, basta con que nos hagamos con un recipiente lo suficientemente grande. Pero, si queremos conseguir la producción necesaria para nuestro consumo propio, no necesitamos mucho espacio. Además, puesto que sus raíces son poco profundas –unos treinta y cinco centímetros-, tampoco hace falta que sea especialmente alto.

Puede plantarse mediante semilla pero también por bulbos, es decir, introduciendo en la tierra unas capas de la hortaliza. Si optamos por la primera posibilidad, es conveniente realizar la plantación en hileras de surcos de unos doce centímetros de distancia.

Respecto al suelo, es recomendable que sea poco ácido y blando, es decir, poco compacto. En los pedregosos también crecerá pero la producción será menor. Por tanto, lo conveniente es un suelo suelto, rico en materia orgánica.

La cebolla es una hortaliza fuerte y, por tanto no requiere unas condiciones climáticas especiales. Se da mejor en climas templados aunque, en las primeras fases del cultivo puede tolerar temperaturas bajo cero. En líneas generales, la temperatura óptima para su cultivo debe oscilar entre los quince y los veintitrés grados centígrados pero puede darse en climas más fríos. Basta proteger la plantación.

Además, suele plantarse a finales del invierno por lo que no se verá abocada a estos problemas de climatología. Para sembrar mediante semilla, puede hacerse a voleo, es decir, lanzándolas sobre la tierra -dejando, eso sí, un cierto espacio- y cubriéndolas posteriormente con una capa de mantillo de unos cuatro centímetros.

En cuanto al riego, debe hacerse el primero nada más plantar pero después puede hacerse cada quince o veinte días. Una vez que los bulbos están formados y las hojas caen hacia abajo, es recomendable dejar de regarlas.

De esta sencilla forma y siempre que cuidemos de eliminar las malas hierbas que puedan robarle los nutrientes de la tierra, tendremos nuestra cosecha de cebollas al cabo de unos cien días.

Fuente: Jardinería.pro.

Foto: Cebollas: Daniel R. Blume en Flickr.

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