Construir un iglú en un día de nieve

Frente al habitual muñeco de nieve, una alternativa más original para que los niños jueguen con ésta es construir un iglú, es decir, una casa de hielo. Para ello, tan sólo necesitamos un poco de paciencia y otro tanto de maña.

Cuando nieva, los niños, además de gozar de un espectáculo que aún han visto pocas veces, tienen un juguete más para disfrutar. Con la nieve se puede hacer un muñeco –es lo más tradicional-, pero también un tobogán y, sobre todo, un iglú al modo de los esquimales.

Construir éste último es bastante sencillo. Para hacerlo, lo primero que necesitaremos, en buena lógica, son unos guantes impermeables ya que, de lo contrario, nuestras manos pueden congelarse. Y también una carretilla, una pala y agua corriente.

Foto de unos niños construyendo un iglú

Unos niños construyendo su iglú

Como si de construir una casa se tratase, lo primero que debemos hacer es dibujar en el suelo la planta de nuestro iglú bien con la pala, bien simplemente con el pié, asegurándonos de hacerlo lo suficientemente grande y de poner un rectángulo que será la entrada.

A continuación, recogeremos en la carretilla nieve abundante que será el ‘ladrillo’ de nuestra construcción. Debemos mezclarla con agua para hacer una especie de pasta más dura y resistente que la nieve simple. Una vez conseguida ésta, comenzaremos a hacer las paredes y el techo del iglú, empezando por la parte trasera y dejando la entrada para el final. Al ir construyendo, nos caerá nieve dentro de él. Ésta puede aprovecharse para ser reutilizada.

Y, para fijar el techo, podemos utilizar trozos de madera como soporte, que contribuirán a que resista mejor hasta que se endurezca o, si tenemos una caja de cartón lo suficientemente grande, usarla como armazón. Así, nuestro iglú será más resistente.

Después, construiremos la entrada en forma rectangular. Una vez terminada la obra, debemos echar agua por los laterales y esperar a que haga efecto de congelación para endurecer el iglú y que no nos caiga encima. Lo ideal sería dejarlo toda la noche, cuando las temperaturas bajan y la nieve se congela.

Foto de un iglú

Un iglú ya acabado

Al día siguiente, podemos echar otro poco de nieve por encima para que techo y paredes sean más gruesas y resistentes. Nuestro iglú ya está concluido, solamente nos falta probarlo.

Pero antes de hacerlo, debemos asegurarnos de que las paredes y techo se han endurecido lo suficiente. De no ser así, mejor no entrar ya que toda la construcción puede venírsenos encima.

Si está lo suficientemente sólido, puede dejar a los niños comenzar a disfrutar del iglú que han construido. Tendrán un nuevo juego con el que disfrutar hasta que el tiempo mejore y, con el calor, nuestra construcción comience a derretirse.

Fuente: Instructables.

Fotos: Niños construyendo un iglú: Jim the Photographer en Flickr | Iglú acabado: DSPugh en Geograph.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...