Aprende la técnica del craquelado

Los muebles y objetos antiguos son muy elegantes y gustan a casi todo el mundo. Pero también suelen ser bastante caros. Sin embargo, con la técnica del craquelado, nosotros mismos podemos conseguir que nuestros adornos nuevos parezcan antiguos y posean ese sabor añejo. Aquí explicamos cómo se hace.

Los muebles y adornos antiguos tienen un sabor añejo que los hace muy atractivos y, generalmente, gusta a todo el mundo. La pátina que el paso del tiempo ha dejado en ellos, unida a su elegancia, les da un realce que los destaca sobre los más modernos.

Quizá por ello, los objetos antiguos, si están bien restaurados, alcanzan un importante valor económico y muchos coleccionistas se afanan en conseguirlos. De hecho, hay profesionales que se dedican a esta actividad y se ganan bien la vida. Al margen de los grandes intermediarios, en todas las ciudades hay negocios que restauran y venden muebles y adornos antiguos.

Foto de un portallaves craquelado

Un portallaves craquelado

Sin embargo, para amueblar una habitación con este estilo o tener un objeto decorativo que parezca antiguo no hace falta gastarse mucho dinero.

Es más, podemos recrearlo nosotros mismos a partir de uno más moderno mediante una técnica que se conoce en el ámbito de las manualidades como craquelado (galicismo que procede del francés ‘craquelê’).

Consiste en reproducir el efecto de agrietado que se producen en muebles, adornos y pinturas antiguas con un método muy sencillo. Se basa éste en una fácil técnica pictórica: aplicar, en primer término, sobre el objeto una capa de pintura sintética de secado lento y, sobre ésta, otra capa de una base acuosa de secado más rápido.

De este modo, la capa superior se agrieta a causa de la tensión que se produce en la inferior.

Además, el craquelado puede realizarse de diversa intensidad: bien más discreto o bien más fuerte y de mayor contraste. Y, lo mejor de todo es que esta técnica puede aplicarse a prácticamente todo tipo de objetos y superficies, desde portallaves o portarretratos hasta muebles y jarrones.

Para lograr un craquelado bonito, lo primero que tenemos que hacer es cubrir el objeto con una base de acrílico de color natural. Dejamos secar y, a continuación, le añadimos una capa de barniz craquelador, de tal forma que quede uniformemente distribuido y no se superpongan las capas.

Si no tenemos este barniz, podemos sustituirlo por cola vinílica. No obstante, todos estos productos se encuentran con facilidad en cualquier tienda de manualidades o ferretería.

La dirección en que apliquemos las pinceladas será la que luego muestren las grietas resultantes.

Por último, con un pincel, aplicamos un acrílico de color oscuro. Dejamos secar al aire –si tenemos prisa, podemos hacerlo con un secador que colocaremos a unos veinticinco centímetros de la pieza- y nuestro objeto craquelado está listo.

Fuente: Manualidades fáciles.

Foto: Portallaves: Happy Batatinha en Flickr.

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