La Fosa de las Marianas, los enigmas de las profundidades

Del mismo modo que en tierra hay montañas y valles, lo mismo ocurre en las profundidades marinas. Especial relevancia tienen las llamadas fosas oceánicas, formadas por superposición de placas tectónicas y entre las que la más profunda y enigmática es la de las Marianas, cuyo punto más hundido se halla a once mil metros de profundidad.

Al igual que en tierra firme encontramos grandes cordilleras y depresiones, valles más o menos profundos y lugares de difícil acceso, también en los fondos marinos se aprecia esta misma configuración geológica, con la particularidad de que, en este caso, su exploración resulta mucho más complicada.

Foto de un plano de la Fosa de las Marianas

Mapa de localización de la Fosa de las Marianas

En éstos últimos, una de las singularidades más llamativas son las llamadas fosas oceánicas, creadas por un proceso de subducción o hundimiento de una placa tectónica bajo otra y que constituyen enormes depresiones marinas en las que la profundidad de las aguas es mucho mayor.

La más profunda de ellas es la de las Marianas, situada en el Océano Pacífico, a este de las islas del mismo nombre y cerca de Japón. Es el punto conocido más profundo de la Tierra y mide, aproximadamente, 2550 kilómetros de longitud y unos setenta de anchura. Por su parte, la zona más hundida se encuentra en el llamado Abismo Challenger, que se halla a unos once mil metros de profundidad.

Este gigantesco agujero oceánico carece de luz y en él existe una presión atmosférica mil veces mayor que la de la superficie de la tierra: aproximadamente, 110000 kilopascales. En estas condiciones, no sólo la vida se hace muy difícil, sino que su exploración resultaba, hasta hace muy poco tiempo, imposible.


De hecho, aunque su existencia se conocía con anterioridad, la primera vez que se consiguió medir su profundidad fue en 1951. La fragata de la Marina Real Británica Challenger, mediante la ecolocalización, obtuvo el dato: el punto más hundido de la fosa se hallaba a 11012 metros. No obstante, aún debería esperarse un tiempo para que el ser humano se sumergiera en la colosal grieta.

Foto del batiscafo Trieste

El batiscafo Trieste poco antes de sumergirse

Así, en 1960, un batiscafo llamado Trieste, inventado por el científico Auguste Piccard y tripulado por su hijo Jacques descendió  en su extremo suroccidental, cerca de Guam. Del experimento, resultó una profundidad de 11034 metros. Pero también permitió conocer otras cosas.

Nadie podía pensar, dada la presión, que alguna forma de vida existiese allí. Pero, para sorpresa de todos, hallaron un calamar gigante del género ‘Architeuthis’. Igualmente, una misión japonesa posterior encontró varias decenas de organismos unicelulares, entre ellas varias especies abisales hasta entonces ignoradas, plancton y algunas bacterias.

De cualquier forma, la Fosa de las Marianas es, aún hoy, uno de los lugares más desconocidos del planeta. En ella se guardan secretos milenarios que, quizá, algún día el ser humano pueda descubrir.

Fuente: Universo marino.

Fotos: Mapa: Hypokeimenon en Wikimedia | batiscafo Trieste: Philippe Kurlapski en Wikimedia

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