Megalodonte, el asesino de los mares

Todos recordamos la saga de películas titulada ‘Tiburón’. Pues resulta que un escualo aún mayor que aquél existió en nuestra prehistoria. Se le conoce como megalodón o tiburón blanco gigante y podía llegar a medir dieciocho metros de longitud y, de haber coincidido, tragarse a un ser humano de un bocado. De hecho, se alimentaba sobre todo de ballenas.

Todos recordamos la saga de películas titulada ‘Tiburón’, en la que gigantescos escualos sembraban el pánico en las costas devorando de un bocado a toda persona que se les acercaba. Realmente, no sabemos si los creadores de la serie se inspiraron en él, pero un animal de esas características existió hace varios millones de años.

Foto de un diente de megalodón

Fósil de un diente de megalodón

Se trataba del megalodón, también conocido como tiburón blanco gigante o tiburón megadiente. Se cree que era una especie emparentada con el actual y no menos temible tiburón blanco. No obstante, otros expertos en biología marina discrepan, señalando que sus similitudes se deben a una evolución común pero pertenecían a dos especies diferentes.

Aunque los únicos restos fósiles hallados corresponden a algunas vértebras y a sus dientes, a juzgar por el tamaño de éstos –como la mano de un adulto- se estima su tamaño en unos dieciocho metros de longitud. En buena lógica, su peso, acorde con su tamaño, debía rondar los veinte mil kilogramos.

Su alimentación, según los expertos, debía basarse en el consumo de ballenas y, al parecer, gustaban de merodear las costas en busca de otras capturas. Su desaparición pudo deberse al enfriamiento de los océanos que provocó que no pudieran seguir a sus presas, más preparadas para las bajas temperaturas, y, al quedarse sin su fuente de alimentación, la especie se extinguiría. No obstante, ello no deja de ser una conjetura.


Porque, como sucede siempre en estos casos, algunos investigadores afirman que estos animales siguen existiendo, aunque en número reducido, en el fondo de los mares. A favor de sus teorías argumentan testimonios recogidos por el famoso escritor Zane Grey y por el naturalista australiano David Stead entre marineros de algunos puertos sobre tiburones gigantescos que se han paseado por sus riberas. No obstante, el carácter anónimo de estos testimonios les resta valor.

Foto de una comparación entre el megalodón y un buzo

Dibujo que muestra la diferencia de tamaño entre el megalodón y un submarinista

Poca mayor verosimilitud tienen algunos estudiosos que afirman haber hallado esqueletos y huesos de cachalote con dientes incrustados que parecen ser de un megalodón. Más bien debe tratarse de leyendas urbanas que acaban por calar en el subconsciente colectivo.

Como decíamos, lo más probable es que la especie se extinguiera como tantos otros animales gigantescos de la época y que, hoy día, sólo perviva en la imaginación de escritores de novelas de ciencia-ficción juvenil como el norteamericano Steve Alten, una de cuyas series se titula precisamente así, Megalodón, y que tanto éxito le han reportado.

Fotos: Fósil de diente: Lonfat en Wikipedia | Comparativa entre megalodón y submarinista: Popoto en Wikipedia

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