Las siete maravillas de la antigüedad

El ser humano siempre ha sentido predilección por las clasificaciones. Ésto ya era así en la Antigüedad : Antípater de Sidón realizó una clasificación de las siete maravillas del mundo antiguo. Desgraciadamente, la única de ellas que se conserva son las Pirámides de Egipto. Pero éstas y las referencias que se conocen de las restantes pueden darnos una idea de su magnitud y el mérito de su construcción, tanto más si se tiene en cuenta la fecha en que se realizaron.

El ser humano, tan aficionado a las clasificaciones y rankings, ha establecido recientemente la clasificación de las “maravillas” de la época actual, a la cual optaba la Alhambra de Granada, que, finalmente, no pudo incluirse.

Pero también se propuso, en su momento, la de las “maravillas” de la antigüedad. Fue realizada por Antípater de Sidón, poeta griego, en el siglo I antes de Jesucristo. ¿Cuáles eran éstas y dónde se encontraban? La mayoría de ellas no pueden ser contempladas en la actualidad y sólo se conocen por ruinas o por referencias. Eran las siguientes:

Las pirámides de Egipto, que, aunque la más antigua de las maravillas, es la única que se conserva. Se construyeron como mausoleos reales aproximadamente en el año 2.000 a. de J.C. Hoy, podemos contemplar unas 80, de las que la mayor es la gran pirámide de Keops, que mide 147 metros y se encuentra en Giza.

Los jardines colgantes de Babilonia son aterrazados y miden desde 23 hasta 91 metros de altura. Fueron construidos por el rey Nabucodonosor para complacer a su esposa hacia el año 600 a. de Jesucristo, aunque también se asocian con la reina asiria Semíramis.

La estatua de Zeus en Olimpia, por su parte, es una escultura de 12 metros erigida para señalar el lugar de los primeros juegos olímpicos, celebrados el siglo IV a. de Cristo. Fue realizada por Fidias, era de marfil y oro y representaba a Zeus – Júpiter en la mitología romana – sentado en su trono.



El Templo de Artemisa, en Éfeso, estaba construido con mármol de Paros y, a lo largo de sus 122 metros de longitud, tenía más de cien columnas de 18 metros de altura. Tardó 120 años en edificarse y fue destruido por los godos en el 262 d. de Jesucristo.

Erigido por la reina Artemisa en memoria de su esposo, el Mausoleo de Halicarnaso tenía 43 metros de altura. De él, sólo se conservan unas piezas en el Museo Británico de Londres. El rey se llamaba Mausolo y de ahí deriva su nombre.

El Coloso de Rodas era una gigantesca estatua realizada en bronce que representaba al dios del Sol, Helios (o Apolo). Medía 36 metros de altura y estaba situada a la entrada del puerto de la ciudad de Rodas. Se atribuye al escultor Cares, que habría tardado 12 años en terminarla. Fue destruida por un terremoto en el 224 a. de Jesucristo.

Más tiempo se mantuvo en pié el Faro de Alejandría, construido en mármol hacia el 270 a. de Cristo, en la isla de Faros, situada en el puerto de Alejandría. Medía 122 metros de altura y también fue destruida por un terremoto en el año 1.375 de nuestra era.

Sin duda, todas estas obras constituyen obras de genios, impropias de la época en que se realizaron.

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