Las abejas

En esta entrada conoceremos un poco más a las abejas, su sistema de comunicación mediante una danza muy particular y sus propiedades terapéuticas.

Aún recuerdo que asistía con bastante temor a mis clases de natación a la edad de siete u ocho años aproximadamente. Para aquel entonces, ya había perdido el miedo, más no el respeto hacia la piscina. Sin embargo, habían pasado cerca de cuatro años desde mi primera zambullida y aún no podía vencer el miedo que merodeaba a cada instante en forma de insecto. En efecto, la piscina pública a la que asistía a recibir las clases de natación, estaba rodeada de copiosa vegetación, todo alrededor era hierba y diversos tipos de plantas adornaban el escenario, destacando los altos girasoles. Por tanto, era punto de reunión de abejas. Sí, abejas circundaban por doquier en los alrededores de la piscina y en más de una ocasión pasaban rozando nuestras cabezas. Había que sumergirse.

Tenía un pánico terrible a un posible aguijonazo. Hasta que llegó el día que me tocó ser picado por uno de estos insectos. A decir verdad, se siente un pequeño pinchazo pero no es para dramatizar. Ciertamente también fui picado por una avispa y ese aguijonazo sí que duele. Pero por aquellos mismos años, apareció en mí cierta admiración por las abejas y no sólo por que nos proveían de miel, uno de mis manjares predilectos, sino por otras razones que fui conociendo en mis cursos de ciencias naturales de la escuela.

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Imagen tomada de Flickr por trabita

Me interesé mucho cuando en mi escuela llegamos al tema de la polinización de las plantas. En este capítulo, supimos que la polinización de las mismas, tiene dos vías básicas, la vía aérea con el polen siendo arrastrado por el viento y la otra, la más interesante para mí, la efectuada por los insectos. En ese momento pensé que las mariposas eran las principales responsables de este proceso pero lo cierto era que las abejas eran responsables de un 80 % de la polinización de las plantas y por tanto, responsables directas de la oxigenación del mundo en que vivimos.



Además de esto, son pilares fundamentales de la biodiversidad ya que ayudan a que se renueve la flora y, por tanto, la fauna tenga alimento asegurado. Esto nos lleva al pensamiento de que podemos estar afectando seriamente el ecosistema en sus raíces más profundas. En efecto, el pensamiento lógico e intuitivo nos puede hacer decir que los pesticidas e insecticidas o fertilizantes no naturales pueden ser los responsables de esto, pero no. En verdad lo más peligroso son los experimentos genéticos que se realizan con las plantas. Muchas de ellas ya son transgénicas de segunda y hasta de tercera generación y, a ciencia cierta, no se sabe qué tipo de polen están produciendo y cómo puede afectar éste al organismo de las abejas. Esto sólo el tiempo lo dirá.

Pero las abejas también fascinan por su complejo y original sistema de comunicación consistente en una danza, a través de la cual, pueden saber la ubicación de las mejores fuentes de néctar de las plantas y en qué dirección se encuentra respecto de la posición de la colmena, así cómo la calidad del néctar en cuestión. Si bien, este comportamiento ya había sido descrito por Aristóteles, fue recién a comienzos de la década del setenta que Karl Von Frisch se hace acreedor al Premio Nobel de Fisiología por describir detalladamente este comportamiento. Las abejas no sólo utilizan el movimiento total de desplazamiento de un punto a otro sino que además manejan, a su manera, el concepto de movimiento sobre el propio eje, al menear su abdomen a la derecha y a la izquierda. Por si esto fuera poco, las abejas utilizan el sol como punto de referencia básico entre la colonia y el punto al que quiere dirigir la migración de las demás. Cuando una abeja obrera ha detectado una buena fuente de néctar, inmediatamente se dirige hacia la colmena y se posiciona frente a ella, dando inicio a la danza. Las demás abejas que la observan detenidamente e imitan la danza para que todos los miembros dentro de la colonia alcancen a recibir la información de primera mano.

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Imagen tomada de Flickr por servivets

Ciertamente los exegetas y rigoristas de la lingüística, se ven en la obligación de reconocer el sistema de las abejas como un sistema de comunicación no humano perfectamente establecido y en el que la realidad es representada de forma abstracta. Y por si quedan dudas, las abejas no solamente utilizan este baile para anunciar la ubicación de una fuente de alimento sino también para prevenir de ciertos peligros que se puedan cernir, inminentes, sobre la colonia. Pero así como con esta gran capacidad, las abejas nos siguen dando lecciones. Recientemente se ha descubierto las propiedades terapéuticas de estos insectos y no me refiero a los descontados benéficos que nos trae la miel que producen sino a sus piquetes. En efecto, actualmente ya existen clínicas que aplican este método en pacientes que sufren de reumatismo y artritis en las articulaciones. La técnica es tan simple como dejarse picotear por las abejas en la zona donde se presenta la inflamación. Para esto, el especialista sujeta con unas pinzas a la abeja y la coloca con el abdomen en dirección a la zona del edema. Una vez allí, se estimula el piquete de la abeja mediante presión de la pinza. Se ha visto que las hinchazones producidas por las reumas y artritis, remiten considerablemente, allí donde la medicina no natural, falló.

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