El primer animal sobre la Tierra

Científicos de la Universidad Brown han descubierto que el primer animal en la base del árbol de la vida fue una estructura gelatinosa llamada Comb Jelly.

comb-jelly-largeUn nuevo estudio que ha rastreado la historia evolutiva de los animales indica que el primero de ellos que habitó la Tierra (una misteriosa criatura cuyas características sólo pueden ser inferidas de fósiles y estudios sobre animales vivos) fue, probablemente, significativamente más complejo de lo que se pensaba. La investigación, llevada a cabo por la Nacional Science Foundation (NSF) americana, se ha realizado usando una tecnología muy potente para analizar volúmenes masivos de datos genéticos. La idea era definir las ramificaciones más antiguas de la base del árbol animal de la vida o árbol filogenético.

Este árbol es una representación de las relaciones evolutivas entre especies, y fue introducido por Charles Darwin. Entre los sorprendentes hallazgos del estudio, se encuentra el de una estructura gelatinosa (algo parecido a una medusa y llamado Comb Jelly en inglés) que se separó de otros animales y divergió hacia su propio camino evolutivo anterior a la esponja. De esta manera se cambia la visión tradicional que se tenía de la base del árbol de la vida, en el que la esponja tenía el honorífico primer puesto como el primer animal divergente.

Según Casey Dunn, de la Brown University: “Este descubrimiento fue un completo shock. Tan chocante que inicialmente pensamos que algo había salido muy mal en el ensayo.” Pero incluso después de que el equipo de Dunn probara y comprobara sus resultados, y después de añadir más datos al estudio. Los resultados seguían mostrando que el Comb Jelly, que tenía tejidos y un sistema nervioso, se separó de otros animales antes que la esponja (a la que le faltan nervios y tejidos).



La presencia de la relativamente compleja estructura gelatinosa en la base del árbol sugiere que este primer animal fue más complejo, probablemente, de lo que se pensaba anteriormente. Aunque deben realizarse más estudios para corroborar los hallazgos de éste, Dunn explica que esta estructura podría haber evolucionado de dos nuevas posibilidades:

1) El Comb Jelly evolucionó independientemente de otros animales, después de formar su propia rama evolutiva.
2) La esponja evolucionó a su forma simple desde otra más compleja, posibilidad que subraya el hecho de que la evolución no es necesariamente sólo para aumentar la complejidad. Esta posibilidad podría proveer un ejemplo dramático de ese principio.

Pero, ¿cuánto tiempo hace que se escindió esta estructura gelatinosa? “Desafortunadamente, no tenemos fósiles de la estructura más antigua. De esta manera no hay posibilidad para fechar la estructura más temprana y determinar cuándo divergió.” Se lamenta Dunn. Tras separarse de otras especies, la estructura probablemente continuó su desarrollo. Las medusas actuales son, seguramente, muy diferentes a las primeras estructuras gelatinosas.

Más aún, los tentaculados, similares a los calamares, pero sin la forma corporal acampanada se desarrollaron en un camino evolutivo diferente del que lo hicieron las clásicas medusas acampanadas. Tales divergencias significan que la forma del cuerpo de las medusas ha evolucionado independientemente varias veces.

charles darwin en legoAdemás de revolucionar el orden evolutivo de las esponjas y los Comb Jelly, el estudio de Dunn también ha resuelto algunas cuestiones sobre otras especies que llevaban mucho tiempo encima de la mesa. Entre ellas la de si los ciempiés y milpiés estaban más cerca de las arañas que de los insectos. La respuesta es: arañas.

Pero aparte de estos y otros importantes aspectos evolutivos que han resuelto Dunn y su equipo, el árbol de la vida sigue estando inacabado. “Los científicos actualmente estiman que hay un total de diez millones de organismos sobre la tierra. Pero sólo se han descrito para la ciencia alrededor de 1,8 millones de especies, de las que la mayoría son animales. Muy pocas de esas especies están, hasta ahora, posicionadas en el árbol de la vida.

Al menos algunos de los huecos que quedan en el árbol, serán rellenados gracias al uso de técnicas analíticas poderosas que el equipo de Dunn ha utilizado de manera pionera. El trabajo se realizó con más de 100 ordenadores que analizaron los datos incorporados en estudios evolutivos anteriores. Dunn explica una de las ventajas de los equipos: «Incluso aunque hemos observado menos de 100 especies, hemos tomado las muestras necesarias para encontrar relaciones entre grandes grupos de animales que están evolutivamente cerca unos de otros. Este estudio, y otros como él, tendrán implicaciones para situar más especies que las reunidas en este.»

Pero no importa cuantas herramientas de alta tecnología utilicen los científicos para analizar la genética de los organismos, aún deben conseguir “exactamente los mismos cambios a los que los naturalistas se enfrentaron hace 200 años. Aún no sabemos suficiente sobre muchas especies para hacernos una idea concreta de dónde buscar.” Sigue Dunn.

Y aunque cada vez es más fácil y barato analizar el ADN de los organismos con los ordenadores tan poderosos que existen y que se van actualizando, es más caro y difícil encontrar, recoger e identificar organismos.” Por ejemplo, el equipo de Dunn ha tenido que utilizar vehículos submarinos comandados por control remoto para recoger una de las estructuras gelatinosas incluida en el estudio.

Dunn concluye: “Puede ser una sorpresa para algunos que cuantos más avances existen en tecnología, más nos acercamos a los mismos cambios a los que se enfrentaron los naturalistas hace 200 años: los cambios prácticos del día a día, dónde encontrarlos y cómo recogerlos.

Fuente: National Science Foundation

Foto 1: thew2o.net en Google

Foto 2:Kaptain Kobol en Flickr

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