El dirigible, un paso más allá del globo aeroestático

os dirigibles fueron desarrollados a partir de los globos aerostáticos.
El primer “dirigible” moderno fue obra de dos franceses, Renard y Krebs.

Los dirigibles fueron desarrollados a partir de los globos aerostáticos. Se puede considerar al al teniente francés Charles Meusnier como padre de estos aparatos pues fue el quien en 1785 ideó una armazón en forma de huso que contenía varios globos (ballonets) mantenidos unidos por una envoltura en forma de cigarro.

El proyecto de Charles Meusnier no pudo ser llevado a la práctica ya que no consiguió persuadir a nadie de la importancia del nuevo invento y le faltaron los medios con que financiar tal empresa. Poco después, otro francés, Henri Giffard, consiguió experimentar un proyecto de “globo dirigible” parecido al ideado por Meusnier. Tenía sobre el proyecto precedente la gran ventaja de servirse de un motor de vapor, muy ligero y de sólo 3 CV, para accionar las hélices de tres palas. El globo medía 44 metros de longitud, tenía un diámetro de 12 metros y su volumen era de 2.500 m. Este fué el primer vuelo a motor y se desarrolló en 1852 a través de 17 kilómetros.

Una década más tarde, en 1863, Solomon Andrews inventó el primer dirigible gobernable, que sin embargo no poseía motor.

El primer “dirigible” moderno fue obra de dos franceses, Renard y Krebs. En 1884, ambos consiguieron construir una nave de tipo intermedio entre el dirigible deformable y el semirígidos, al que se le proveyó de un timón y de un motor eléctrico de 11 CV que movía una hélice de 7 metros de diámetro. Su manejabilidad y relativa velocidad así como su seguridad entusiasmaron a los expertos, lo que llevó a una gran expansión del desarrollo de dirigibles.

Durante los años siguientes se multiplicaron en Francia los imitadores, que adoptando los descubrimientos técnicos e innovaciones consiguieron crear una máquina que podía considerarse bastante cercana a la “perfección”.


Sin embargo uno de los principales personajes de la historia de los dirigibles es el general y aeronauta alemán conde Ferdinand von Zeppelin. A el pertenece el mérito de haber llevado la atención del inundo entero al dirigible y por lo tanto de haber creado un auténtico e importante medio de transporte.

Zeppelin proyectó su primer dirigible en 1896 y lo concluyó cuatro años después, en 1900. Era un aeromóvil de tipo rígido, de 128 metros de largo, con un volumen de 11.320 metros cúbicos y provisto de un motor de 32 CV. En él realizó algunos vuelos circulares alrededor del lago Constanza, a una velocidad de 30 kilómetros por hora, y aterrizando después sin novedad.

La “Edad de oro» de estas máquinas vino marcada por el Luftschiff Zeppelin (LZ1), probablemente el dirigible mas famoso de todos los tiempos que realizó su primer vuelo en julio de 1900.

Gracias al perfeccionamiento de estas máquinas, empezaron a surgir ideas que presentaban al zeppelin como una poderosa y potencial arma de guerra. H. G. Wells describió en su «La guerra del aire» (1908), la destrucción de flotas y ciudades enteras por ataques de estas máquinas.
Esta posibilidad de utilización como bombardero ya había sido tenida en cuenta antes de que se hiciera funcionalmente posible.

El empleo militar del zeppelin no se hizo esperar y ya el 5 de marzo de 1912 el Ejército italiano empezó a utilizar los primeros dirigibles para reconocimiento aéreo al oeste de Trípoli tras las líneas turcas.

La Primera Guerra Mundial provocó una mayor expansión del desarrollo de dirigibles para la industria militar. El conde Zeppelin junto con diversos altos mandos alemanes creyeron haber conseguido el arma definitiva para contrarrestar la superioridad naval británica. De esta forma podría tener capacidad para poder atacar suelo inglés y salir victoriosos. Los más pragmáticos pensaron que el Zeppelin era un elemento valioso para exploración y ataque naval pero no contaban con él como un arma de gran valor estratégico.

A finales de 1914 comenzaron las incursiones de Zeppelines, teniendo su mayora ctividad durante 1915. A partir de entonces empezaron a limitarse las salidas y poco a poco se hicieron más esporádicas. Existian muchos problemas para que la aeronave funcionara en el aspecto militar. Tanto la navegación, como selección de blancos y el mismo bombardeo resultaron extremadamente difíciles de realizar aun con buena condiciones climáticas. Las altas altitudes y las nubes reducían la capacidad del dirigible para realizar misiones de bombardeo.

Durante el transcurso de la guerra los resultados militares obtenidos por los dirigibles fueron mas que escasos al mismo tiempo que quedaba demostrada la vulnerabilidad de este a los ataques de la aviación y a las armas antiaéreas.

Tras la Primera Guerra Mundial se inició la construcción de dirigibles en Estados Unidos y el Reino Unido durante en las décadas de 1920 y 1930. Muchos de estos desarrollos imitaban el diseño Zeppelin original a partir de aeronaves alemanas estrelladas o capturadas durante la guerra.
A menudo se denominaba a estas máquinas de forma equivocada como Zeppelin a pesar de no ser fabricados por la misma fábrica Zeppelin.

Durante el periodo de entre guerras, los dirigibles se hicieron tristemente más conocidos por los accidentes que sufrieron. En 1930, el R-101, un modelo inglés muy avanzado para su época y construido a toda prisa fue enviado en un vuelo a la India. Se estrelló en Francia pereciendo 48 de sus 54 tripulantes. El Ministerio del Aire, a causa de la mala prensa, suspendió futuros vuelos del R100 y este fue vendió como chatarra en 1931, todo ello a pesar del éxito obtenido en su vuelo inaugural cruzando el Atlántico.

El accidente más importante y conocido fue el incendio en pleno vuelo del Hindenburg el 6 de mayo de 1937. En el accidente, de 97 personas que iban a bordo, murieron 36 (13 pasajeros y 23 tripulantes). Este suceso, debido a su aparatosidad consiguió terminar con la confianza de la gente en los dirigibles y marco un punto de inflexión en el desarrollo de aeronave. Los aviones tomarían el relevo. Existen aún en la actualidad muchas controversias sobre las verdaderas causas del accidente del Hindemburg.

Sin embargo, los dirigibles siguieron siendo utilizados para otros propósitos durante el siglo XX, principalmente como centros de observación y publicidad y diversas empresas como la mismísima Zeppelin retomaron en fechas recientes el desarrollo de estos aparatos.

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