¿Puede dar luz el mar?

La Naturaleza nunca deja de sorprendernos. es capaz de dar lugar a fenómenos de una belleza extraordinaria e inigualable. Uno de ellos son las olas bioluminiscentes u olas de neón, fenómeno consistente en la proliferación en la orilla marina de colonias de dinoflagelados que hacen que el mar brille como si estuviese iluminado.

 Definitivamente, la Naturaleza no dejará nunca de sorprendernos. En su magnificencia es capaz de dar lugar a espectáculos bellísimos e inigualables. Nunca la mano humana podrá crear cosas como las que ella origina sin mayor esfuerzo, con el simple cumplimiento de sus ciclos.

Uno de estos extraordinarios espectáculos son las olas bioluminiscentes que producen que la orilla marina se ilumine como si un sin fin de luces de neón se encendieran en ella –también se conoce a este fenómeno, precisamente, como ‘olas de neón’ o ‘mar de ardora’-, dando lugar a una imagen impresionante.

Foto de olas bioluminiscentes

Imagen de la orilla del mar en pleno fenómeno

Se trata de un efecto visual que se produce debido a unos pequeños dinoflagelados, especies unicelulares que suelen concentrarse en los fondos marinos ricos en coral, alimentándose de plancton, y que, cuando son perturbados, emiten un brillo similar al de las luciérnagas.

A fines de la primavera y principios del verano, se producen cambios bruscos en la temperatura del mar y ello genera que estos organismos vean alterada su reproducción, que se multiplica de forma exagerada, dando lugar a verdaderas colonias gigantescas –la última avistada medía 250 kilómetros de longitud por cincuenta de anchura- que son arrastradas por las olas a la costa. Al ser empujadas hacia ella –la perturbación a que antes hacíamos referencia- estos dinoflagelados comienzan a brillar, dando lugar al efecto que se conoce como luminiscencia.


Pero, por otra parte, aunque el fenómeno sea bellísimo a la vista y resulte muy sugerente darse un baño en aguas iluminadas, cuando se produce, suele ser preludio de una marea roja, que no es más que la acumulación de estos organismos que a la luz del día se ven de ese color y cuyos efectos no son tan beneficiosos, pues producen toxinas que afectan a los moluscos que se cultivan en esas zonas, como los mejillones, las almejas o las ostras.

Foto en primer plano de una ola iluminada

La bioluminiscencia vista de cerca

Ello origina grandes pérdidas para la acuicultura, ya que los moluscos afectados dejan de ser comestibles debido a la filtración de estas toxinas que poseen efectos nocivos para la salud humana. Y provocan, igualmente, un desequilibrio del ecosistema que, no obstante, la propia Naturaleza se encarga de eliminar.

Por tanto, nos hallamos ante una de esas situaciones, tan frecuentes en la Naturaleza, en que nos muestra un espectáculo bellísimo pero de consecuencias funestas para sus criaturas. En cualquier caso, y como no está a nuestro alcance evitarlo, al menos disfrutemos de la visión de este fenómeno.

Fotos: Orilla iluminada: Msauder en Flickr | Ola bioluminiscente: Msauder en Flickr

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