Zenón de Elea

Otro representante de los denominados «inmovilizadores del ser», además de Parménides, fue Zenón de Elea, el cual había nacido en Elea hacia el año 504 (a C ). Otro presocrático del que te contamos sus aportaciones más interesantes a la Filosofía.

La personalidad de Zenón de Elea recuerda bastante a la de Heráclito ya que, como él, buscaba el apartamiento y huía de toda alabanza y pompa mundanas. Sin embargo, Zenón, intervino en asuntos públicos, lo cual le costó serios disgustos; entre otras cosas, participó en las diversas conspiraciones habidas contra el tirano Nearco. Fue, a causa de ello, sometido a interrogatorios brutales y sufrió tortura y vilipendio. No obstante, antes de delatar a sus compañeros y por miedo al desánimo producido por el dolor infligido ante tanto maltrato por parte de los adláteres del tirano, Zenón se partió la lengua de un mordisco y la escupió en la cara del propio sátrapa; de este modo logró no delatar a los suyos.

Zenon de Elea

Zenon de Elea

Zenón escribió varias obras, y muchos de los argumentos que defendió y expuso se conservan todavía hoy; merced a ello, se sabe que utilizó con gran maestría la dialéctica y que conocía a la perfección el arte de la oratoria.

Según Diógenes Laercio, las opiniones de Zenón fueron las siguientes:

– «Que hay muchos mundos».
– «Que no existe la nada, ni el vacío«.
– «Que la naturaleza de todas las cosas proviene de lo cálido y lo frío, de lo seco y de lo húmedo, conmutándose éstos entre sí».
– «Que la generación de los hombres es de la tierra; y el alma una mezcla de todo lo antedicho, sin que tenga más porción de uno que de otro«.

A Zenón se deben los famosos «epiqueremas» contra la pluralidad y discontinuidad de los seres, contra la realidad del espacio y contra la realidad del movimiento. Este último contiene, entre otros, el célebre argumento de Aquiles -el de los pies ligeros- y la tortuga: «Si Aquiles da una ventaja a la tortuga y ésta se sigue moviendo, nunca la podrá alcanzar. Porque mientras Aquiles recorre el espacio que le separa del punto en que está la tortuga, ésta habrá avanzado algo y estará ya en otro punto. Además, antes de llegar a cada uno de estos puntos, Aquiles tiene que haber recorrido un número infinito de indivisibles. Por consiguiente, el móvil velocísimo (Aquiles) jamás podrá alcanzar al móvil lentísimo (la tortuga)«.

Este argumento, no obstante, se basa en el razonamiento de la denominada dicotomía, por mor de la cual existe la necesidad de llegar al medio antes de alcanzar el término y, así, «si el espacio es divisible hasta el infinito, un móvil que parte del punto A para llegar al punto B, antes de alcanzar su término tiene que recorrer la mitad del espacio, y antes la mitad de esa mitad, y así sucesivamente (la línea siempre es divisible por dos). Pero si el espacio es divisible hasta el infinito, es imposible que un móvil pueda recorrer todas y cada una de esas partes infinitas Por lo tanto, si no puede pasar del medio, tampoco podrá nunca llegar al término«.

Lo mismo sucederá con el llamado argumento de la flecha disparada por un arco, la cual, según Zenón, nunca podrá llegar al blanco ya que, en realidad, la flecha no se mueve, pues «en cada instante está quieta en un punto«.

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