Un dirigible robotizado para ayudar en catástrofes

En el salón aeronaútico de Berlín, un equipo universitario presentó un dirigible automatizado, capaz de transportar cámaras y destinado a los socorristas que excavan en el lugar de una catástrofe, a la policía o también en una obra.

En el Berlín Air Show, que acaba de cerrar sus puertas este domingo 1 de junio, aún se habló del eterno regreso de los dirigibles. Esta vez, la estrella era un modelo de tamaño modesto – 10,5 metros por 2,5 metros a su mayor diámetro – pero completamente automatizado. Su carga útil de doce kilogramos no le permite llevar carga pesada. En cambio, el aparato puede fácilmente transportar varios instrumentos, en particular cámaras de video. Este concepto no es nuevo. Hace mucho tiempo que fueron imaginados los dirigibles autónomos, para una vigilancia policial o, como el catamarán de los aires, para transportar cargas o para alcanzar las cumbres. Tal dirigible robotizado podría ayudar a los servicios de emergencia en el lugar de una catástrofe de gran amplitud (terremotos, inundaciones…) o a los bomberos en la lucha contra incendios forestales.

Los ingenieros de la Universidad Técnica de Chemnitz (Alemania), ellos lo hicieron. Gracias a su electrónica a bordo, su aparato es completamente autónomo. El GPS determina su posición y una serie de instrumentos, similares a los de un avión, le indican su altitud y sus movimientos. La unidad dispone de un altímetro, de un acelerómetro y de inclinómetros sobre dos ejes, así como de un compás magnético, que transmite su información a la electrónica.

Puede así conservar la misma posición incluso cuando el viento sopla o desplazarse contra el mismo a una velocidad determinada. El aparato puede también ser controlado por control remoto, por ejemplo para ordenar un cambio de posición.


El prototipo se eleva sobre el campus de la universidad. Imagen: Universidad Técnica de Chemnitz

La unidad, bautizada Fritz 2, se llena de helio y se mueve gracias a dos hélices articuladas e instaladas al final de dos ejes que sobrepasan lateralmente al dirigible. Al girar sobre un eje hacia arriba o hacia abajo, permiten a la unidad, cuya flotabilidad es nula, subir o descender. Las variaciones relativas de su velocidad causan la rotación del aparato sobre su eje vertical.



La propulsión está garantizada por un motor eléctrico abastecido por una batería LiPo (litio-polímero). Con una autonomía de 50 minutos y una velocidad vanguardista de 40 kilómetros a la hora, Fritz 2 no pulveriza ninguna marca pero representa una nueva categoría de dirigibles destinados a usos múltiples.

Ya existen modelos reducidos de helicópteros para efectuar esta clase de trabajo, radiocontroles o guiados mediante cables. Pero su consumo es elevado y el nivel de vibración no facilita el trabajo de las cámaras. Además, presentan un determinado riesgo para las personas que se encuentran en los alrededores. Menos ruidosos, menos contaminantes y más económicos, los pequeños dirigibles parecen mejor adaptados, sobre todo si son capaces de disponer de un mínimo de autonomía…

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