Cómo animar a leer a nuestros hijos

La lectura es divertida y, además, una de las principales fuentes de conocimiento y cultura. Por ello, es muy importante aficionar a nuestros hijos a leer desde pequeños. De esta forma, estimularemos su inteligencia e imaginación. Aquí explicamos cómo hacerlo.

La lectura es un divertido entretenimiento y, sobre todo, una de las mejores formas de aprender y poseer cultura. Pero el gusto por los libros también tiene que adquirirse y en ello tienen un papel esencial, no sólo los maestros, sino también los padres.

Si el niño adquiere el hábito de lectura desde pequeño, le será más fácil estudiar, entenderá mejor las explicaciones y su inteligencia se desarrollará más y mejor a medida que vaya haciéndose mayor. Por todo ello, explicamos a continuación unas sencillas pautas que deben seguir los padres para animar a leer a sus hijos.

Foto de unos cómics

Los cómics son una buena vía para aficionar a los niños a leer

En primer lugar, debemos tener presente que el niño imita a sus padres. Por tanto, es esencial predicar con el ejemplo: si nuestro hijo nos ve leer, él también querrá hacerlo. Incluso es interesante acostumbrarlos a los libros antes de que sepan leer. Para ello, nada mejor que hacerlo nosotros con ellos: leerles cuentos e historias que sean divertidas desde bien pequeños.

Otro aspecto fundamental, cuando sean más mayores, es proporcionarles la lectura adecuada a su edad. Si le damos el Quijote a un niño de ocho años, probablemente odiará la lectura toda su vida. Cada edad tiene un tipo de textos. Lo normal es que empiecen leyendo cómics con viñetas y dibujos. De este modo, se aficionarán a leer y, a su debido tiempo, pasarán a los libros. A edades tempranas, lo importante es cultivar su gusto por la lectura, no la calidad literaria de lo que lean.

Asímimo, podemos hacerlos socios de bibliotecas públicas e ir con ellos para ayudarles a escoger los textos adecuados. Para ellos será una diversión y, además, les estaremos ayudando a aficionarse.

Pero no debemos escoger por ellos sino asesorarlos. Cada niño tiene unos gustos específicos y unos ritmos de profundización en la lectura propios. Por ello, aunque nos parezca que lo que lee es demasiado infantil para él, debemos dejarle. Ya tendrá tiempo por sí mismo de pasar a obras más importantes.

Igualmente, podemos regalarles algún libro de vez en cuando. Lo que ellos quieren son juguetes y es normal, pero también podemos incluir, en alguna ocasión, un libro apropiado a su edad.

También es importante que, cada cierto tiempo, les pidamos que nos lean algo con objeto de comprobar sus progresos con la lectura. Para ello, no necesitamos que se sientan obligados a leer, basta con pedirles que nos lean algún texto sencillo del periódico.

Por último, nunca debemos forzar a nuestros hijos a leer. Como decíamos, es mucho mejor predicar con el ejemplo. Tienen que verlo como una diversión, de lo contrario, nunca les gustará. En cambio, si nos ven hacerlo a nosotros, más tarde o más temprano se despertará su curiosidad por la lectura y comenzarán a leer.

Fuente: Letralia.

Foto: Cómics: Pablo Arlandis Egea en Artelista.

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